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25 de diciembre de 2012

El libro del hombre - Osho



Estoy aquí para ayudarte a confiar otra vez en ti mismo. Cuando comiences a confiar en tu propio ser no habrá ningún político, ningún sacerdote que te pueda explotar. Siempre se ha explotado al hombre a través del miedo. 


He oído contar una historia...

Una vez, Mulla Nasruddin se perdió en la selva. Pasó todo el día buscando una salida, pero no la encontró.... estaba cansado, hambriento, exhausto, sangrando, su ropa estaba hecha jirones porque la selva era muy tupida y enmarañada. Estaba oscureciendo, el sol se estaba poniendo y se hacía de noche.
Él era ateo, un ateo reconocido que nunca había rezado. Pero en estas circunstancias, al sentir miedo de la noche y de los animales salvajes, pensó en Dios por primera vez. Se olvidó de todos los argumentos que tenía contra Dios. Se arrodilló en el suelo y dijo:
-Oh, Señor... -echó una mirada alrededor, se sentía algo avergonzado, sabiendo perfectamente que no había nadie pero, a pesar de todo, se sentía avergonzado.... ¡toda una vida de ateísrno filosófico! Pero si el miedo llama a tu puerta y la muerte está a un paso, ¿a quién le importa la lógica, la filosofía o cualquier otro ismo? ¿A quién le importa la razón, los argumentos? 

-Oh, Señor -dijo-, por favor, ayúdame a salir del bosque y te alabaré siempre. Incluso empezaré a ir a la mezquita. Seguiré todos los rituales del islam. ¡Te lo prometo! Sálvame. Perdóname. Me arrepiento de todas las cosas que he dicho contra ti. He sido un idiota, un absoluto idiota. Ahora sé que existes.
Justo en ese momento pasó un pájaro volando por encima de su cabeza y dejó caer algo en sus manos extendidas.
-Por favor, Dios, no trates de engañarme con esta mierda. ¡En serio, estoy perdido de verdad!


Cuando un hombre tiene miedo, aunque haya sido ateo durante toda su vida, se vuelve creyente. Los sacerdotes descubrieron esto hace siglos y lo empezaron a usar. El pasado de la humanidad está presidido por el miedo.
La mejor forma de provocar miedo es hacerle sentir al hombre culpable de las cosas naturales. No puede renunciar a ellas, y tampoco puede disfrutarlas por el miedo al infierno, está atado de pies y manos. Esta atadura es el origen de la explotación del hombre. No puedes renunciar a tu sexualidad simplemente porque un estúpido sacerdote te diga que está mal. No tiene nada que ver con tu idea de lo que está bien o mal; es natural, es intrínseco. Procedes de ahí, cada una de tus células es sexual. No puedes renunciar simplemente con decirlo. Sí, lo puedes reprimir, y al reprimirlo podrás empezar a acumularlo en el inconsciente hasta que se convierta en una herida. Cuanto más lo reprimes, más te obsesiona. Cuanto más te obsesionas, más culpable te sientes. Es un círculo vicioso. Has caído en la trampa del sacerdote. 
Ni el mismo sacerdote ha creído nunca en esto, ni tampoco el político. Estas cosas eran para la gente, para las masas; han engañado a las masas.

Se cuenta que los reyes tenían cientos de esposas, igual que los sacerdotes. Es un milagro: la gente seguía creyendo en esos charlatanes. Los sacerdotes y los políticos han estado haciendo todo lo que le han dicho a la gente que no haga, unas veces abiertamente, y otras a escondidas...
Los sacerdotes han hecho un daño terrible al corazón humano, a la conciencia humana. Han envenenado al hombre con la idea de que la vida es horrible. Han estado enseñando a la gente a deshacerse de la vida.
Yo le enseño a mi gente a profundizar más en la vida. Ellos han estado enseñando a deshacerse de la vida. Yo te enseño a hacer que tu vida sea libre. Ellos te han estado enseñando a terminar con esta vida, y yo a adentrarte eternamente en ella, sin cesar, a vivir la vida abundantemente. De ahí la controversia; es inevitable que exista. Mi visión es exactamente lo contrario de lo que se ha estado enseñando en nombre de la religión.
Estoy aportando al mundo una nueva visión de la religión.
Es el intento más osado que jamás se haya hecho: aceptar la vida en su multidimensionalidad, disfrutarla,

celebrarla, regocijarse en ella. Mi camino no es la abnegación, sino el alborozo. No es ayunar, sino festejar. Ser festivo es ser religioso. Mi definición de religión está en la dimensión festiva.
Ningún otro animal es festivo; ningún otro animal sabe nada de festivales. Los delfines pueden jugar, los chimpancés pueden jugar, pero sólo el hombre celebra.
La celebración es el desarrollo máximo de la conciencia. Yo os enseño la celebración. La celebración es mi clave. 

El libro del hombre. Osho.






24 de diciembre de 2012

La sabiduria de la inseguridad - Alan Watts


Desde el principio debe ser evidente que existe una contradicción en el deseo de tener una seguridad perfecta en un universo cuya misma naturaleza es lo momentáneo y la fluidez, pero la contradicción va un poco más allá del mero conflicto entre el deseo de seguridad y el hecho del cambio. Si quiero estar seguro, es decir, protegido del flujo de la vida, tengo que estar separado de la vida. No obstante, esta misma sensación de estar separado es lo que me hace sentir inseguro. Estar seguro significa aislar y fortalecer el «Yo», pero es precisamente la sensación de ser un «Yo» aislado lo que hace que me sienta solo y amedrentado. En otras palabras, cuanta más seguridad puedo obtener, más quiero todavía. 

Para decirlo de un modo más sencillo: el deseo de seguridad y la sensación de inseguridad son una y la misma cosa. Retener el aliento es perderlo. Una sociedad basada en la búsqueda de seguridad no es más que un concurso de retención del aliento en el que cada uno está tenso como un tambor y morado como una remolacha. 

Buscamos esta seguridad fortificándonos y encerrándonos de innumerables maneras. Queremos la protección de ser «exclusivos» y «especiales», tratamos de pertenecer a la iglesia más segura, la mejor nación, la clase más alta, el grupo apropiado y la gente «bien». Estas defensas llevan a divisiones entre nosotros, y así, a más inseguridad que exige más defensas. Desde luego, todo esto se hace en la creencia sincera de que tratamos de hacer las cosas adecuadas y vivir del mejor modo posible; pero también esto es una contradicción. 

Sólo puedo pensar seriamente en tratar de vivir de acuerdo con un ideal, para mejorarme, si estoy dividido en dos. Tiene que haber un «Yo» bueno que va a mejorar al «yo» malo. El «Yo», que tiene las mejores intenciones, tratará de enderezar al «yo» díscolo, y el forcejeo entre los dos recalcará en gran manera la diferencia entre ellos. En consecuencia, el «Yo» se sentirá más separado que nunca, y se limitará a aumentar los sentimientos de soledad y desconexión causantes de que el «yo» se comporte tan mal. 


Difícilmente podemos empezar a considerar este problema si no queda claro que el ansia de seguridad es en sí misma dolorosa y contradictoria, y que cuanto más la buscamos, más dolorosa resulta. Esto es cierto para todas las formas en que pueda concebirse la seguridad. 

Uno quiere ser feliz y olvidarse de sí mismo, pero cuanto más lo intenta, tanto más recuerda al yo que quiere olvidar; quiere huir del dolor, pero cuanto más se debate para librarse de las sensaciones dolorosas, más se inflaman éstas; tiene miedo y quiere ser valiente, pero el esfuerzo para ser valiente es el temor que trata de huir de sí mismo; quiere la paz de espíritu, pero el intento de apaciguarlo es como tratar de sosegar las olas con una plancha para ropa. 

Todos estamos familiarizados con esta especie de círculo vicioso en forma de preocupación. Sabemos que preocuparnos es fútil, pero seguimos haciéndolo porque el hecho de llamarlo fútil no lo impide. Nos preocupamos porque nos sentimos inseguros y queremos la seguridad. Sin embargo, es perfectamente inútil decir que no deberíamos querer la seguridad. Aplicar insultos a un deseo no sirve para librarse de él. Lo que hemos de descubrir es que no existe la seguridad, que buscarla es doloroso y que cuando imaginamos haberla encontrado, no nos gusta. En otras palabras, si podemos comprender realmente lo que buscamos — que la seguridad es aislamiento y lo que nos hacemos a nosotros mismos cuando la buscamos— veremos que no la queremos en absoluto. Nadie tiene que decirnos que no hemos de retener el aliento durante diez minutos. Sabemos que no nos es posible hacerlo y que el intento sería de lo más desagradable. 

Lo principal es comprender que no hay ninguna seguridad. Uno de los peores círculos viciosos es el problema del alcohólico. En muchísimos casos, sabe que se está destruyendo, que, para él, el licor es un veneno, que detesta realmente estar borracho y hasta le disgusta el sabor del licor. Y, sin embargo, bebe, puesto que, por mucho que le desagrade, la experiencia de no beber es peor, le sume en los «horrores», porque se encuentra cara a cara con la inseguridad básica y desvelada del mundo.
En eso radica el meollo del asunto. Enfrentarse a la seguridad no significa comprenderla. Para comprender la inseguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo. Es como el relato persa del sabio que llegó a las puertas del cielo y llamó. Al otro lado, la voz de Dios le preguntó: «Quién está ahí?», y el sabio respondió: «Soy yo». La voz replicó: «En esta Casa no hay sitio para ti y para mí». El sabio se marchó y pasó muchos años meditando profundamente en esta respuesta. Volvió al cielo por segunda vez, la voz le hizo la misma pregunta y de nuevo el sabio respondió: «Soy yo.» La puerta siguió cerrada. Al cabo de unos años volvió por tercera vez y, cuando llamó a la puerta, la voz le preguntó una vez más: «Quién está ahí?» Y el sabio gritó: «¡Eres tú mismo!». La puerta se abrió. 


Comprender que no hay seguridad es mucho más que estar de acuerdo con la teoría de que todas las cosas cambian, más incluso que observar la transitoriedad de la vida. La noción de seguridad se basa en la sensación de que hay en nosotros algo que es permanente, algo que se mantiene inmutable a través de los años y los cambios de la vida. Nos esforzamos para asegurar la permanencia, la continuidad y la seguridad de ese núcleo duradero, ese centro y alma de nuestro ser que llamamos «Yo», pues creemos que eso constituye el hombre auténtico, el que piensa nuestros pensamientos, el que siente nuestros sentimientos y el que conoce nuestro conocimiento. No comprenderemos realmente que la seguridad es una quimera hasta que nos demos cuenta de que ese «Yo» no existe. 

La comprensión tiene lugar a través de la conciencia. ¿Podemos entonces abordar nuestra experiencia, nuestras sensaciones, sentimientos y pensamientos, con toda sencillez, como si nunca los hubiéramos conocido hasta ahora, y, sin prejuicios, observar lo que sucede? Quizá se pregunte usted: «¿Qué experiencias, sensaciones y sentimientos debemos observar?» Y yo responderé: «¿Cuáles puede usted observar?» La respuesta es que debe observar aquellos que tiene ahora.
Sin duda esto es bastante evidente, pero con frecuencia las cosas muy evidentes se pasan por alto. Si un sentimiento no está presente, no somos conscientes de él. No hay más experiencia que la presente. Lo que sabemos, aquello de lo que tenemos realmente conciencia, es sólo lo que está sucediendo en este momento, y nada más. 

Alan Watts. La sabiduria de la inseguridad. Ed. Kairos.


3 de noviembre de 2012

Un relato de Brahma, Vishnu y Shiva

Existe en la India un relato popular acerca de Brahma, Vishnu y Shiva. Se encontraban los tres, en cierta ocasión, alardeando entre ellos acerca de su inmenso poderío. De improviso, se acercó a ellos un niño pequeño y le preguntó a Brahma: “¿Qué es lo que tú puedes crear?”, a lo que Brahma respondió con grandilocuencia: “Todo cuanto existe”. El niño preguntó a los otros dos dioses cuál era su función. “Conservamos y destruimos todas las cosas”, le respondieron.

El pequeño visitante sostenía en su mano una brizna de paja del tamaño de un mondadientes. Colocándola frente a Brahma le preguntó: “¿Puedes crear una pajita como ésta?”. Tras realizar prodigiosos esfuerzos, Brahma descubrió, con gran sorpresa de su parte, que no podía hacerlo. El muchacho se volvió entonces hacia Vishnu y le pidió que preservara la pajita, que comenzaba a desintegrarse ante la firme mirada del niño. Los esfuerzos de Vishnu fueron inútiles. Finalmente, el pequeño desconocido hizo aparecer nuevamente la brizna de paja y le pidió a Shiva que la destruyera. Pero a pesar de los esfuerzos denodados de Shiva por desintegrarla,la diminuta pajita permaneció intacta.

El niño se volvió nuevamente hacia Brahma, preguntándole: “¿Me creaste tú?”. Brahma pensó y pensó, pero no pudo recordar haber creado a esta sorprendente criatura. Repentinamente el niño desapareció. Los tres dioses despertaron de su engaño y recordaron que detrás de su poder existe un Poder Superior. 


La búsqueda eterna. Paramahansa Yogananda. (pag 4-5)

30 de octubre de 2012

Sea yo el médico y el remedio...


Que sea yo un protector para los desprotegidos, 
un guía para los que viajan,
un bote, un puente, un vado
para los que desean la otra orilla. 

Que el dolor de cada ser vivo
se elimine por completo.
Que sea yo el médico y el remedio,
y sea yo el enfermero
de todos los seres enfermos del mundo 
hasta que estén todos curados.

Que a semejanza del espacio
y de los grandes elementos como la Tierra, 
pueda yo siempre sustentar la vida
de los seres ilimitados. 

Y que hasta que mueran del dolor,
sea yo también fuente de vida
para todos los reinos de seres diversos
que se extienden hasta los límites del espacio* 

(Shantideva)



29 de octubre de 2012

El cambio - Osho

Esta es mi observación, que uno jamás debería realizar un esfuerzo para cambiar nada, porque ese esfuerzo hará que las cosas sean más difíciles que fáciles.

Es la misma mente la que hace el esfuerzo... por ejemplo, vuestra mente está vinculada a algo, y ahora la misma mente trata de distanciar­se. En el mejor de los casos podrá reprimir, pero jamás podrá convertirse en una alejamiento real. Para que el distanciamiento suceda, la mente ha de entender por qué está ahí el vínculo. No hay necesidad de apresurar­se en desprenderse de él; lo mejor es que veáis por qué está ahí. Observad el mecanismo, cómo funciona, cómo ha entrado, qué circunstancias, que distracción lo han ayudado a llegar hasta allí. Entended todo lo que lo rodea. No tengáis prisa por desprenderos de él, porque la gente con prisa por desprenderse de las cosas no dedica suficiente tiempo a entenderlas.

En cuanto lo hayáis entendido, veréis que se está escurriendo de vuestras manos; de manera que no hay necesidad de desprenderse de ello. Nada está ahí por otro motivo que no sea un malentendido. Algo se ha malentendido, de ahí su presencia. Entendedlo bien... y desaparece. Todo lo que está creando problemas es como la oscuridad. Introducid luz en ella, simplemente luz, porque con la misma presencia de la luz la oscuridad desaparece.

(Gracias a mi hermano Fernando Rodicio por compartir)

22 de octubre de 2012

En el fondo de todo nombre y toda forma, yace una Vasta Vida

“Detrás de todas las manifestaciones fenoménicas, yace el Infinito, el Océano de Poder. Nuestras ansias de actividades mundanas matan el sentido de reverencia espiritual que yace en nuestro interior. La ciencia nos enseña a utilizar los poderes de la naturaleza, mas no por ello comprendemos que, en el fondo de todo nombre y toda forma, yace una Vasta Vida. De nuestra familiaridad con la Naturaleza ha nacido nuestro desdén hacia sus enigmas esenciales; mantenemos con ella una relación de tipo meramente práctico. La perturbamos, por decirlo así, con el objeto de descubrir en qué formas podemos forzarla a servir para nuestros propósitos; hacemos uso de sus energías, cuya Fuente permanece aún desconocida. En la ciencia, nuestra relación con la Naturaleza se asemeja a la que existe entre un arrogante caballero y su sirviente; o, en un sentido filosófico, la Naturaleza se parece a un prisionero en el banco de los acusados. La interrogamos y contrainterrogamos, la desafiamos, y pesamos minuciosamente sus datos en balanzas humanas, incapaces de medir sus valores ocultos.

“Y por otra parte, cuando el ser se encuentra en comunión con un poder superior, la Naturaleza obedece automáticamente, sin violencia ni tensión alguna, a la voluntad del hombre. Este natural dominio sobre la Naturaleza es considerado como un poder “milagroso” por el materialista, incapaz de comprender tal fenómeno.

Autobiografia de un yogui. Paramahamsa Yogananda.


La fe. (Venerable Kelsang Gyatso)

La fe es la raíz de todos los logros virtuosos y realizaciones espirituales. En particular, para entrar en el camino espiritual necesitamos la fe que cree que las realizaciones espirituales nos protegen del temor y los sufrimientos.

Puesto que es el fundamento de todos los logros espirituales, deberíamos considerarla como nuestra práctica principal. Cuando el famoso maestro budista Atisha vivía en el Tíbet, un hombre le pidió que le impartiera enseñanzas espirituales. Atisha permaneció en silencio y el hombre, pensando que no lo había oído, repitió su petición alzando la voz. “Tengo buen oído –contesto Atisha-, pero tú necesitas fe.”

¿Qué es la fe? Es una mente virtuosa por naturaleza cuya función principal es contrarrestar la percepción de faltas en el objeto observado. El objeto de la fe es cualquier fenómeno que consideremos sagrado o puro, como los seres iluminados, las enseñanzas o los maestros espirituales.
La fe consiste en algo más que simplemente creer en algo. Hay tres clases de fe: creyente, admirativa y desiderativa. Creer que la práctica espiritual es lo más importante en nuestra vida es un ejemplo de fe creyente. Un ejemplo de fe admirativa es la que tenemos cuando, al reconocer las buenas cualidades de nuestro Guía Espiritual y de sus enseñanzas, sentimos admiración por ambos, con lo que nuestra mente se vuelve clara y lúcida, y se libera de distracciones y pensamientos negativos. Sobre la base de estas dos clases de fe, cuando deseamos con sinceridad poner en práctica las enseñanzas espirituales, generamos fe desiderativa.

Sin fe, nuestra mente es como una semilla quemada, y al igual que ésta no puede germinar ni producir frutos, con un conocimiento carente de fe nunca alcanzaremos realizaciones espirituales. La fe en las enseñanzas espirituales nos induce a generar la intención de practicarlas, lo que a su vez induce al esfuerzo. Con esfuerzo podemos lograr cualquier objetivo que nos propongamos.
La fe es un factor imprescindible. Si carecemos de ella, aunque conozcamos las enseñanzas más profundas y realicemos debates con destreza, no podremos ponerlas en práctica ni controlar nuestra mente. Por mucho que comprendamos las instrucciones espirituales a nivel intelectual, si no tenemos fe, no reduciremos nuestro enfado ni demás perturbaciones mentales. Además, es posible que aumente nuestro orgullo, con lo cual lo harán también los demás engaños. Por lo tanto, hemos de considerar la fe como algo muy valioso. Al igual que el espacio está en todas partes, en las mentes virtuosas siempre está presente la fe.

(Transforma tu vida, Gueshe Kelsang Gyatso).

Si Dios está cerca, no se requiere ningún sendero...

"La palabra sendero presupone distancia;
si Dios está cerca,
no se requiere ningún sendero;
y esto a mí me hace reír:
el oír que un pez en el agua tiene sed."

"El secreto de llegar, es saber que has llegado.
Y el secreto de saber que has llegado
es saber que no hay ningún sitio a donde llegar.
Ya estamos."

Kabir


12 de octubre de 2012

Una experiencia de la conciencia cósmica - Yogananda


Es el Espíritu de Dios el que activamente sostiene cada forma y fuerza del Universo; (...) La experiencia divina se presenta con una naturalidad inevitable al devoto sincero. Su intenso anhelo principia a atraer a Dios con una fuerza irresistible. El Señor, como Visión Cósmica, es atraído por el magnético ardor del buscador, hasta penetrar en el campo de sus conciencia. (...)

Presente, pasado y futuro no son ya para mí;
sólo el siempre presente yo, que todo lo abarca; yo en todo. (...)
Tú eres yo, yo soy Tú. 
Cognoscente, Conocedor y Conocido, ¡todo Uno! (...)
Océano de la mente, bebo todas las olas de la creación. (...)
la Eternidad y yo, un solo rayo unidos somos. 
Yo, una pequeña burbuja de risa,
me he convertido en el mismo Mar de la Dicha.
(...)

-La vida humana está sobrecargada de tristeza, hasta que aprendemos cómo armonizarnos con la Voluntad Divina, cuya “vía correcta” es con frecuencia desconcertante para la inteligencia del ego- dijo mi maestro-.
“Únicamente Dios puede dar un consejo certero. ¿Quién sino Él lleva la carga del cosmos?”.

(Autobiografía de un yogui. Paramahansa Yogananda. pp.167-171)


10 de octubre de 2012

ORACIONES PARA MEDITAR


Refugio
Yo y todos los seres sintientes nos refugiamos en Buda, el Dharma y la Sangha hasta que alcancemos la iluminación. (x3, x7, x100 o más) .
Generación de bodhichita
Que por los méritos que acumule
con la práctica de la generosidad y otras perfecciones,
alcance el estado de Buda
para poder beneficiar a todos los seres sintientes. (x3)
Generación de los cuatro deseos inconmensurables
Que todos los seres sean felices,
que todos los seres se liberen del sufrimiento,
que nadie sea desposeído de su felicidad,
que todos los seres logren ecuanimidad, libres de odio y de apego.
Visualización del campo de méritos
Al igual que la luna llena está circundada de estrellas,
ante mí en el espacio se halla Buda Shakyamuni
rodeado de todos los Budas y Bodhisatvas.
Oración de las siete ramas
Respetuosamente me postro con cuerpo, palabra y mente,
os presento ofrendas materiales e imaginadas,
confieso mis malas acciones del pasado,
y me regocijo de las virtudes de los Seres Superiores y ordinarios.
Por favor, permaneced junto a nosotros hasta el fin del samsara,
y girad la Rueda del Dharma a los seres migratorios.
Dedico todas las virtudes para la gran iluminación.
Ofrecimiento del mandala
Os ofrezco esta base con flores y ungida de incienso,
con el Monte Meru, los cuatro continentes, el sol y la luna,
percibida como una tierra pura de Buda.
Que todos los seres puedan disfrutar de una tierra pura.
Aceptad, por favor, los objetos de mi apego, odio e ignorancia,
mi amigo, enemigo y desconocido, así como mi cuerpo y posesiones,
que sin sentimiento de pérdida os ofrezco.
Y bendecidme para que me libere de los tres venenos mentales.
IDAM GURU RATNA MANDALAKAM NIRIATAYAMI
Oración de las etapas del camino
Bendecidme para que comprenda
que generar fe sincera en el bondadoso maestro espiritual,
fuente de toda virtud, es la raíz del camino.
Y así le siga siempre con gran devoción.
Bendecidme para que comprenda
que este excelente renacimiento humano dotado de libertad
es muy valioso y difícil de conseguir.
Y así dedique el día y la noche a extraer su esencia.
Mi cuerpo es frágil como una burbuja en el agua,
rápidamente decae y se destruye.
Y así como la sombra siempre sigue al cuerpo,
el resultado de mis acciones proseguirá a la muerte.
Con este entendimiento firme en la memoria
bendecidme para que, con extrema cautela,
evite siempre la mínima acción indebida
y acumule virtud en abundancia.
Los placeres del samsara son ilusorios,
no producen satisfacción sino tormentos.
Por ello, bendecidme para que solo me esfuerce
en lograr el gozo sublime de la liberación.
Bendecidme para que, con gran cuidado y atención,
inducido por este pensamiento puro,
mantenga el pratimoksha, la raíz de la doctrina,
como mi práctica esencial.
Al igual que yo, todos los maternales seres
están hundidos en el océano del samsara,
bendecidme para que me adiestre en la bodhichita
y pueda liberar pronto a todos los seres.
Pero si solo cultivo esta mente
sin aplicarme en las tres moralidades,
no alcanzaré la iluminación.
Por ello, bendecidme para que guarde los votos del Bodhisatva.
Pacificando mis distracciones
e investigando el significado real,
bendecidme para que logre la unión
de la permanencia apacible y la visión superior.
Bendecidme para que, a través del camino común,
me convierta en un recipiente puro 
y entre en el camino de los seres afortunados,
el vajrayana, el camino supremo.
Las dos realizaciones dependen
de mis sagrados votos y promesas.
Bendecidme para que lo entienda con claridad,
y siempre los mantenga aunque mi vida peligre.
Realizando a diario las cuatro sesiones
tal como indican los maestros sagrados,
bendecidme para que pronto alcance
las dos etapas del camino del tantra.
Que los Guías que me muestran el buen camino
y las amistades que me ayudan tengan larga vida,
y bendecidme para que pacifique por completo
todos los obstáculos, externos e internos.
Que siempre encuentre maestros perfectos
y disfrute del Dharma sagrado,
y que realizando las etapas del camino
pronto alcance el estado de Vajradhara.
Bendiciones y purificación
De los corazones de todos los seres sagrados fluye un torrente de luz y néctar, que nos bendice y purifica.
Puedes realizar ahora tu contemplación y meditación. Al final de la meditación dedica los méritos con la siguiente oración:
Dedicación
Que gracias a las virtudes que he acumulado
practicando las etapas del camino,
tengan también los demás seres sintientes
la oportunidad de realizar esta práctica.
Que todos los seres sintientes disfruten
de los gozos divinos y humanos,
y pronto alcancen la felicidad última,
cesando toda existencia en el samsara.
Colofón: 
Esta sadhana ha sido recopilada a partir de fuentes tradicionales por el venerable Gueshe Kelsang Gyatso y ha sido traducida bajo su compasiva guía.
http://kadampa.org/es/buddhism/oraciones-para-meditar



MERA BAID


Mera Baid Guru Govinda
Mera Baid Guru Govinda

Hare Hare Nam Auokhadhe Mukha Dhaevai
Hare Hare Nam Auokhadhe Mukha Dhaevai

Katte Jamma Ki Fandhaa
Katte Jamma Ki Fandhaa 

Mera Baid Guru Govinda
Mera Baid Guru Govinda

Janama Janama Kae Dhukh Nivaarai
Sukha Mana Saadharae 

Dharasan Bhaettatha Hoth Nihaalaa
Hare Kaa Naam Vichaare 

Hare Kaa Naam Vichaare 
Hare Kaa Naam Vichaare 

Mera Baid Guru Govinda (4)

Hare Hare Nam Auokhadhe Mukha Dhaevai
Hare Hare Nam Auokhadhe Mukha Dhaevai

Katte Jamma Ki Fandhaa 
Katte Jamma Ki Fandhaa 

Mera Baid Guru Govinda
Mera Baid Guru Govinda

Samarath Purakh Puran Bidhaathe
Apuna Dhaas Hare Aap Oubaariaa
Naanake Naam Adhaaraa 

Naanake Naam Adhaaraa
Naanake Naam Adhaaraa 

(Poema escrito por Arjuna, el 5to maestro Sikh, s. XVII)

ESPAÑOL

Mi médico es el Gurú El Señor Del Universo.

Él coloca la medicina del Nombre en mi boca y destruye la trampa de la muerte.

Mi médico es el Gurú El Señor Del Universo.

É desgarra los dolores de innumerables encarnaciones y le da sustento a la mente seca y marchita.

Me sujeto a la Visión Bendita de Su Ser, atónito, contemplando el Nombre del Señor.

Mi médico es el Gurú El Señor Del Universo.

Él coloca la medicina del Nombre en mi boca y destruye la trampa de la muerte.

Mi médico es el Gurú El Señor Del Universo.

Él es el Todo Poderoso, Señor Perfecto, El arquitecto del Destino; É mismo es el hacedor de los hechos.

El señor mismo salva a su Siervo; Guruji toma su sustento del Sagrado Nombre.

ENGLISH TRANSLATION
He dispels the pains of countless incarnations, and lends support to the dry and shrivelled mind.
Beholding the Blessed Vision of His Darshan, one is enraptured, contemplating the Name of the Lord.
My physician is the Guru, the Lord of the Universe.
He places the medicine of the Naam into my mouth, and cuts away the noose of Death.
He is the all-powerful, Perfect Lord, the Architect of Destiny; He Himself is the Doer of deeds.

The Lord Himself saves His slave; Nanak takes the Support of the Naam.




3 de octubre de 2012

Adiestrar la mente - LoYong

Original de Gueshe Langri Tangpa, maestro kadampa tibetano. Comentado por su Santidad el XIV Dalai Lama. 


Verso 1
Pensando en que todos los seres sentientes
son aún más valiosos que la joya que colma los deseos, con el fin de alcanzar el supremo propósito,
pueda yo siempre considerarles preciosos. 
Verso 2
Dondequiera que vaya, con quienquiera que esté, pueda yo sentirme inferior a los demás y,
desde lo más hondo de mi corazón,
considerarles a todos sumamente preciosos.

Verso 3
Que sea yo capaz de examinar mi mente en todas las acciones, y en el momento en que aparezca un estado negativo,
ya que nos pone en peligro a mí mismo y a los demás,
pueda yo hacerle frente y apartarlo. 
Verso 4
Cuando vea a seres de disposición negativa
o a los que están oprimidos por la negatividad o el dolor, pueda yo considerarlos tan preciosos como un tesoro hallado, pues son difíciles de encontrar.
Verso 5
Cuando otros, impulsados por los celos,
me injurian y tratan de otros modos injustos, pueda yo aceptar la derrota sobre mí,
y ofrecer la victoria a los demás.
Verso 6
Cuando una persona a quien he ayudado,
o en quien he depositado todas mis esperanzas me daña muy injustamente,
pueda yo verla como a un amigo sagrado.

Verso 7

En resumen, que pueda yo ofrecer, directa e indirectamente, toda alegría y beneficio a todos los seres, mis madres,
y que sea capaz de
tomar secretamente sobre mí todo su dolor y sufrimiento.
Verso 8
Que no se vean mancillados por los conceptos
de los ocho intereses mundanos
y, conscientes de que todas las cosas son ilusorias,
que puedan ellos, sin aferramiento, verse libres de las ataduras.

descargado de    www.librosbudistas.com

19 de agosto de 2012

Entrevista a Adyashanti


PREGUNTA: Has mencionado que todos los caminos espirituales acaban por llevarnos a un estado de rendición completa. Pero, ¿qué ocurre si las partes de nosotros que no quieren rendirse están escondidas, muy enterradas en la psique? ¿Cómo conseguimos que esos lugares ocultos salgan a la superficie?
RESPUESTA: Es posible que no puedas hacer nada al respecto. Esto es lo que la gente evita más, ¿correcto? Dame algo; dame una enseñanza; dame algo de esperanza. Por supuesto, dentro de nosotros hay maneras totalmente inconscientes de aferrarnos, pautas de apego a las que no tenemos acceso. Tal vez no tengas acceso a ellas, punto. Fin de la historia. Eso es todo.
Tendrás acceso a ello en el momento exacto en que debas tenerlo. Es posible que esto no nos guste. Es posible que a la gente no le guste oír esto, pero miremos nuestras vidas, o las filosofías o enseñanzas, lo que hemos elegido contarnos, ¿correcto?
Al menos en mi vida puedo mirar y ver que ha habido momentos en los que aún no tenía ciertas capacidades. Simplemente no estaban ahí. No tengo ni idea de qué podría haber hecho para sacarlas a la luz. En ciertos momentos, ni siquiera habría podido escuchar a alguien que me dijera cómo desarrollarlas.
Mi maestro me repitió ciertas cosas cientos de veces a lo largo de los años. Y sólo después de diez años llegué a pensar: “Oh… Ahora lo entiendo…”
Es posible que esta no sea enseñanza espiritual energética que buscabas, pero todo tiene su momento, todo tiene su lugar. El ego no controla lo que sucede. La vida controla lo que sucede. Insistir en que algo puede darnos el poder de manera inmediata para sumergirnos en nosotros mismos y ver todo lo que necesitamos ver para despertar es trabajar en sentido contrario a las experiencias de la gente.
Todo ocurre en su momento. Tú no lo controlas. Pero esto no es algo que queramos oír, ¿o sí? No es lo que nuestra mente desea. En general, queremos oír cosas que fortalezcan nuestra sensación de control. Y rechazamos radicalmente cualquier cosa que no fortalece nuestra sensación de control.
Cuando empiezas a aceptar lo que ves como verdadero –no lo que yo digo, sino tu experiencia- todo empieza a cambiar.
Muchas veces vienen y me dicen: “No puedo hacer nada con respecto a esto, esta parte de mis ilusiones, esta parte de mi personalidad”. Me preguntan: ¿Qué puedo hacer? Yo les digo: ¿Qué ocurriría si aceptaras esa parte de tu experiencia que te dice que no puedes hacer nada? ¿Qué sucedería si le dejaras un sitio dentro de ti en lugar de intentar expulsarla?
A menudo, cuando lo aceptan permitiendo que cale en el cuerpo, esta comprensión de cómo es vivir sin resistencia empieza a cambiarlo todo. A veces las experiencias que apartamos de nosotros contienen las comprensiones más transformadoras y que más necesitamos. ¿Quién sospecharía que el hecho de ver que no hay nada, absolutamente nada que uno pueda hacer va a ser transformador?
Todos somos adictos. Verdaderamente todos somos adictos y lo que queremos es “estar colocados” y sentirnos libres. Es la misma dinámica. Mientras la persona continúe diciéndose: “Puedo hacer esto. Yo controlo. Puedo encontrar la manera de superar esto”, no va a ocurrir ninguna transformación.
Para mí, la espiritualidad es estar dispuesto a caer de bruces. Por eso, aunque a veces mis discípulos me ponen en un pedestal y piensan que he descubierto algo maravilloso, yo les digo constantemente: “Mi camino era el camino del fracaso”. Todo lo que intenté fracasó. El esfuerzo tuvo su papel. La lucha tuvo su papel. Pero tuvo un papel porque me llevó al final. Fracasé en el intento de meditar bien, de hallar la verdad. Todo aquello que intenté usé para tener éxito espiritualmente fracasó. Pero en el momento del fracaso es cuando todo se abre.
(Entrevista a Adyashanti. El final de tu mundo).

14 de agosto de 2012

El despertar en el plano de la mente - Adyashanti


¿Qué significa experimentar la no división en la mente? Todos sabemos cómo es estar divididos en nuestra mente, que nuestros pensamientos estén en  conflicto entre sí, que una parte de la mente diga: “Debería hacer esto”, y la otra parte diga: “No lo debería hacer”. Tener una mente dividida es tener una mente en conflicto consigo misma.

La mayoría de nuestras mentes se hallan en un gran conflicto. Nuestras pautas de pensamiento van y vienen entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo correcto y lo equivocado, lo santo y lo profano, lo que merece la pena y lo que no, e incluso entre lo iluminado y lo no iluminado.

A medida que despertamos vemos que en la estructura del pensamiento nada es una verdad definitiva. No me malinterpretes, no estoy diciendo que la mente no tenga valor o que sea algo malo. La mente, que no es otra cosa que los pensamientos, es una herramienta como todas las demás, tal como un martillo, una sierra o un ordenador lo son.

Hemos olvidado que la mente es una herramienta útil y poderosa. Todo empieza en ella. Cada coche que conduces, cada edificio, centro comercial, todo ello comenzó como un pensamiento en la mente de alguien.

Pero la conciencia humana no considera que la mente sea sólo una herramienta. Lo que ha ocurrido es que la mente ha usurpado la realidad. Se ha convertido en su propia realidad hasta tal punto que los seres humanos encontramos nuestro sentido de identidad –quienes creemos ser, nuestra autoimagen- en nuestro proceso de pensamiento.

En y por sí mismo, un pensamiento sólo es un pensamiento. No es intrínsecamente verdadero. Puedes pensar en un vaso de agua, pero si tienes sed, no te puedes beber el pensamiento. En nuestra conciencia humana, muchos pensamientos sólo piensan sobre otros pensamientos.

A medida que despertamos en el plano de la mente, empezamos a percibir desde más allá de ella. Nos damos cuenta de que la mente misma está vacía de realidad. Ver que la mente está vacía de realidad resulta radical. Es radical ver que todo nuestro sentido de identidad y el mundo mismo son creados por la mente. Esto es como un terremoto; el yo que percibimos que somos no tiene realidad.

Supone la destrucción de todo tu mundo. Y esto es algo que nunca podemos prever. Lo que se destruye es toda nuestra visión del mundo: todas las maneras en que estamos condicionados, todas nuestras estructuras de creencia y las de la humanidad… Todas estas estructuras y condicionamientos participan en la creación de este mundo particular, de este consenso que han acordado los seres humanos, de este considerar que las cosas son verdaderas… como “el mundo tiene que ser de una manera en particular”.

Cuando despertamos en el plano de la mente, empezamos a pensar: “Dios mío, mi manera de ver el mundo era totalmente imaginaria; literalmente estaba hecha de sueños”. No importa que te veas como iluminado o no, como bueno o malo, digno o indigno. La no división mental hace que todas esas estructuras del ego sean barridas completamente.

Buda dijo que todos los dharmas están vacíos.

Suelo decir que a la gente que no se equivoque: la iluminación es un proceso destructivo. No tiene nada que ver con ser mejor, ni con ser más o menos feliz. La iluminación es el desmoronamiento de la no verdad. Es mirar más allá de la fachada del fingimiento, la completa erradicación de todo lo que imaginábamos que era verdad. Es algo radical. No esperábamos ver que todo lo que considerábamos verdadero en realidad forma parte del estado onírico y mantiene dicho estado.

No existen los pensamientos iluminados. Ver esto puede ser un gran shock para el sistema. De hecho, la mayoría de nosotros nos protegemos de esta verdad. Decimos que queremos la verdad, pero ¿la queremos realmente? Decimos que deseamos ver la realidad, pero cuando aparece, es muy diferente de lo que habíamos pensado. No encaja en nuestro contexto ni en nuestras imágenes. Convierte nuestro mundo en escombros.

Cuando todo está dicho y hecho, no nos queda nada. Tenemos la manos totalmente vacías, no tenemos nada a lo que agarrarnos. No hay concepto, no hay estructura de pensamiento en la que puedas descansar. No podemos ver las cosas en su verdadera naturaleza hasta que dejamos de verlas en su naturaleza falsa.

El final de tu mundo. Adyashanti.

6 de agosto de 2012

Life itself holds up a mirror for our awakening

Many of us are using our spirituality as a way to avoid life, to avoid seeing things we really need to see, to avoid being confronted with our own misunderstandings and illusions. It is very important to know that life itself is often our greatest teacher. Life is full of grace, sometimes it’s wonderful grace, beautiful grace, moments of bliss and happiness and joy, and sometimes it’s fierce grace, like illness, losing a job, losing someone we love, or a divorce. Some people make the greatest leaps in their consciousness when addiction has them on their knees, for example, and they find themselves reaching out for a different way of being. Life itself has a tremendous capacity to show us truth, to wake us up. And yet, many of us avoid this thing called life, even as it is attempting to wake us up.

The divine itself is life in motion. The divine is using the situations of our lives to accomplish its own awakening, and many times it takes the difficult situations to wake us up.

The irony is that most human beings spend their lives avoiding painful situations. We are not successful, but we are always trying to avoid pain. We have an unconscious belief that our greatest growth in consciousness and awareness comes through beautiful moments. We may, indeed, make great leaps in consciousness through beautiful moments, but I’ d say that most people make their greatest leaps in consciousness in the difficult times.

This is something a lot of people don’t want to acknowledge, that our greatest difficulties, suffering, and pain are a form of fierce grace. They are potent and important components of our awakening, if we’re ready for them. Whether the circumstance is illness, the death of a loved one, divorce, addiction, problems at work, it’s important to face our life situations in order to see the inherent gifts that are available.

I saw that what happens in the body and mind ultimately can’t be avoided. Everything has to be dealt with-everything. Everything has to be seen through.

I tell you this because everybody has a story. We all have our own ways in which life is attempting to hold up a mirror, to squeeze the conditioned self out of us, to squeeze out of us the holding and grasping, to squeeze out all of our beliefs and ideas and concepts and self-images.

If we are willing to look, we will see that life is always in the process of waking us up. If we are not in harmony with life, if we are working in opposition to it, then it is a rough ride indeed.

When we are not willing to see what life is trying to show us, it will keep ramping up the intensity until we are willing to see what we need to see. In this way, life itself is our greatest ally. It is almost a spiritual cliché to say that life is your greatest teacher. We can only know what it means when we have been through it, when we have allowed ourselves to have life hold up a mirror so we can see ourselves clearly.

To think that enlightenment only comes through wonderful experiences is to delude yourself. For most of us, the path to enlightenment is not rosy. We need to acknowledge this, because otherwise we’re only going to let ourselves travel toward that which feels good, that which supports our image of what the path of awakening should be. The truth of the matter is that most people who say they want awakening don’t actually want to awaken. They want their version of awakening. What they actually wants is to be really happy in their dream state. And that’s okay, if that’s as far as they’ve evolved.

The authentic impulse toward enlightenment is that internal prayer asking for whatever it is that will bring us to a full awakening, regardless of whether it turns out to be wonderful or terrible. It is an impulse that puts no conditions on what we have to go through.

This authentic impulse can be a bit frightening, because when you feel it, you know it is real. When you have let go of all conditions you have let go of your illusion of control.
This isn’t a journey about becoming something. This is about to unbecoming who we are not, about undeceiving ourselves. In the end, it’s ironic. We don’t end up anywhere other than where we have always been, except that we perceive where we have always been completely differently. We realize that the heaven everyone is seeking is where we have always been.

 The end of your world. Adyashanti.


14 de julio de 2012

El fuego de la verdad - Adyashanti

Las palabras son una ínfima parte de lo que sucede. la Verdad no se puede expresar mediante palabras. Es realmente silenciosa, y no podemos explicarla. Por tanto, eso que es muy poderoso y transformador en nuestro interior influye también en el mundo más allá de las palabras. Nuestra palabras y cualquier cosa que digamos dan igual, ya sea "paz, paz, paz para el mundo" o "alimentad a los hambrientos y a los pobres". Si esa lucha existe en nuestro interior, con cada palabra de paz estaremos transmitiendo conflicto, conflicto, conflicto. Aunque las palabras no digan "conflicto", será inevitable. Transmitimos lo que somos. Esto es muy importante.

En mi opinión, poner la tele y escuchar al tipo que más odies, al que más te provoque, es una estupenda práctica espiritual. Cuando veas a Dios ahí, estarás acercándote a la iluminación. Si tienes que apagar la televisión cada vez que le veas y te subes por las paredes de rabia, aún estarás muy lejos de conseguirla.

El fuego de la verdad. Adyashanti.

6 de julio de 2012

Sincerity Is The Key


The most important thing is not that you try to convince anybody of the truth that you see. What is really important is that you are truthful with yourself. If you can be truthful with yourself, then you can be truthful with anybody. There is no real usefulness in becoming overly focused on being truthful with everybody else. Although that´s necessary, the place to start is with yourself: Can you be totally sincere with yourself? Can you go to that place that is beyond blame, beyond judgment, beyond should and shouldn´t? Can you go to that place that is so sincere you won´t shy away from any part of yourself that is still in conflict; you won´t use the perception of truth to hide from something that feels less than liberating?
It is really a question of sincerity. As I said, this is not a self-improvement program. Once you discover the level of sincerity and honesty I am describing, you find that sincerity and honesty are manifestations of the absolute nature of being. To be this sincere with yourself may not be easy, initially. You may see things about yourself you don´t want to see. You may see the parts of yourself that stand in seemingly stark contrast to everything you have realized. Nonetheless, this is where awakening moves: toward and into that which is not awake. Sincerity is what allows this movement to happen, and it does happen if you are real with yourself. 
Sincerity is the key. You have to be willing; you have to want to see everything. When you want to see everything, you will see everything. 

(The End Of Your World. Adyashanti).

www.adyashanti.org

11 de junio de 2012

Trascendence As Avoidance

I want to emphasize this. If you avoid those aspects of your life that are not in harmony -those where you may still be in denial- that kind of avoidance is going to hinder your spiritual awakening- In the early stages, it may not have much of an effect. But later, as we get more into the more mature opening of realization, there is no more room for denial. This is something that a lot of people don´t count on. A lot of us think that somehow enlightenment is going to allow us to avoid dealing with those things in ourselves that we find uncomfortable.

Awakening can be the ground from which we meet every person and situation. It can be the ground from which we relate to all the circumstances of life. But this takes a lot of courage and a lot of fearlessness. It also takes something I continue to emphasize: a very simple sincerity. This kind of sincerity arises from that which loves the truth and sees that the truth is the greatest good.

To be anything less than real, to be in avoidance of anything at all, diminishes our experience of who we are. As I often say to my students, to be less than truthful with the people and situations in your life is to withhold the expression of who you are. In the end, we must come to see that truth itself is the highest good, that truth itself is the greatest expression and manifestation of love. Ultimately, love and truth are identical; they are like two sides of a coin. You can´t have truth without love, and you can´t have love without truth.

Awakening calls forth a transformation in both our interior and exterior lives. Again, please don´t think this transformation is about having the perfect life, the perfect job, the perfect mate, the perfect marriage, or the perfect friendship. This is not about perfection; it is about wholeness. It is not about having things exactly as we want them, but about having things exactly as they are. When we allow things to be, a sense of harmony develops; the gap between our realization and who we are as a human being gets smaller and smaller. A seamless continuum begins to emerge between realization and expression, awakening and its actualization.
(The End Of Your World. Adyashanti)


6 de junio de 2012

I GOT IT, I LOST IT

With each step you go, you have less and less tendency to look down. You have less tendency to act in ways you know aren´t true or to speak in ways you know aren´t true or do things you know aren´t coming from truth. You start to realize that the consequences have become greater; the more awake we get, the greater the consequences are. Finally, the consequences of acting outside of truth become inmense; the slightest action or behavior that´s not in accordance with the truth can be unbearable to us.

This type of responsability is not something we count on when we imagine awakening. We thinkthat awakening will be a get-out-of-jail-free card. Initially we have a relationship with the spiritual freedom of awakening that is infantile.

We thin that freedom is a personal thing, that it is about feeling extraordinarily good and free. But freedom is much more nuanced than that. It is not a personal thing; it is not an acquisition for us.

As we become more conscious, we begin to see that there are consequences. There are consequences to every thing, and they get bigger and bigger the more we behave in ways that are not in harmony with what we know is true. This is actually a wonderful thing. It is what i call fierce grace. It is not a soft grace; it is not the kind of grace that is beautiful and uplifting. But it is a grace nonetheless. We know that when we act from what is not true, we will only be causing ourselves pain. That knowing is a grace.

Reality is always true to itself. When you´re in harmony with it, you experience bliss. As soon as you are not in harmony with it, you experience pain. This is the law of the universe; it is the way things are. Nobody gets out of this law. To me, this knowledge is a grace. Reality is consistent. Argue with it, go against it, and it will hurt -every single time. It will hurt you, it will hurt others, and it will contribute to the general conflict of all beings.

But this fierceness is also beautiful. It helps orient us deeper and deeper  into our true nature. We realize that to behave from any place other than our true nature is destructive to ourselves and, just as important, to the world and others around us. The more we understand this, the more often we are able to right ourselves when we get off course.

The end of your world. Adyashanti.





29 de mayo de 2012

El inconsciente - Osho

El inconsciente es nueve veces más grande que el consciente, de modo que todo lo que procede del inconsciente es abrumador: Por eso la gente le tiene miedo a las emociones y los sentimientos. Los contienen,  temen crear caos; y lo hacen, ¡pero el caos es hermoso!

Hay necesidad de orden y también hay necesidad de caos. Cuando se requiere orden, utilizad el orden, la mente consciente, cuando se necesite el caos, emplead el inconsciente y dejad que el caos sea. Una persona completa, una persona total, es aquella capaz de utilizar ambas, que no permite ninguna interferencia del consciente en el inconsciente, ni viceversa. Hay cosas que solo podéis hacer conscientemente. Por ejemplo, si estáis realizando un trabajo aritmético o científico, únicamen­te podéis hacerlo desde el consciente. Pero el amor no es así, ni tampoco lo es la poesía; proceden del inconsciente. De modo que debéis poner a un lado el consciente.

Es el consciente el que intenta contener las cosas porque tiene miedo. Da la impresión de que se acerca algo grande, una ola inmensa, ¿será capaz, de sobrevivir? Intenta evitarlo, trata de mantenerse lejos; quiere escapar, esconderse en alguna parte. Pero eso no está bien. Ese es el motivo por el que la gente se ha vuelto apagada y muerta. Todas las fuen­tes de vida están en el inconsciente.

(Osho)


27 de mayo de 2012

Plantear la pregunta justa

Cuando el despertar de una persona vacila, suele preguntarme: “¿Cómo me mantengo en el estado del despertar?”. Eso es plantear la pregunta equivocada. En la espiritualidad es importante que formulemos las preguntas correctas. Preguntarse cómo permanecer en el estado del despertar es totalmente razonable, pero la pregunta misma surge del estado del sueño. El Espíritu nunca se pregunta a sí mismo: “¿Cómo permanezco dentro de mí mismo?”. Eso sería ridículo. Simplemente no tiene sentido. Lo que sí tiene sentido es cómo te “desiluminas” a ti mismo. ¿A qué sigues apegándote?” ¿Qué sigue resultándote confuso? ¿Qué situaciones de tu vida pueden hacerte creer que las cosas no son verdad y pueden hacerte entrar en la contradicción, en el sufrimiento, en la separación? ¿Qué es lo que tiene el poder de seducir la conciencia para que vuelva al campo gravitatorio del estado onírico? No deberíamos preguntar: “¿Cómo me mantengo despierto?”, sino más bien: “¿Cómo estoy desiluminándome? ¿De qué manera específica estoy volviendo a la ilusión?”

(El final de tu mundo. Adyashanti).


24 de mayo de 2012

Nosotros somos la conciencia

Para algunas personas, llegar a comprender que nosotros somos la conciencia puede ser algo muy abstracto. Para los que lo entienden, no es nada abstracto. Se convierte en tu experiencia vital. Si a ti te parece abstracto, te propongo algo muy sencillo: intenta darte cuenta de qué parte de ti ha estado siempre ahí a lo largo de toda tu vida. Independientemente de lo viejo o lo joven que seas, observa cómo han ido cambiando las cosas a lo largo de tu vida: tu cuerpo ha cambiado, tu mente ha cambiado, tu personalidad ha cambiado. Todo esto ha estado fluyendo a lo largo de los años. Pero en todo este tiempo, desde que adquiriste el lenguaje, siempre te has referido a ti mismo como "yo": "Yo soy esto. Yo creo esto. Yo pienso esto. Yo creo eso. Yo quiero esto. Yo quiero eso". Mientras que todo lo demás ha cambiado y sigue cambiando, el "yo" al que haces referencia ha seguido siempre ahí. Cuando dices "yo", es el mismo "yo" de cuando tenías cinco años. Lo exterior ha cambiado. Los pensamientos han cambiado. El cuerpo ha cambiado. Las sensaciones han cambiado. Pero el "yo" no ha cambiado. Existe un conocimiento, a nivel de intuición, que sigue siendo el mismo de siempre, y te refieres a él cada vez que dices "yo". Sin apenas darte cuenta, ésa es tu parte divina. Es la parte sagrada. Es tu naturaleza esencial. Pero ese "yo" no tiene forma. Su naturaleza es la conciencia o el espíritu. Así que cualquiera puede darse cuanta por sí mismo, y en su interior, de que esta sensación del "yo" ha estado ahí todo el tiempo.

Pero este "yo" no es lo que la mente piensa. (...)

Nadie puede forzar este vislumbre de comprensión en el ser. Ocurre de forma espontánea. Por sí mismo. Pero lo que podemos hacer es cultivar el terreno y crear las condiciones necesarias para que se pueda producir este vislumbre de comprensión. Podemos abrir la mente a posibilidades más profundas y podemos empezar a investigar personalmente qué somos verdaderamente.

Cuando despertemos a nuestra verdadera naturaleza, este despertar tal vez dure un instante o un rato, o quizá sea permanente. Sea lo que sea, será perfecto y estará bien. Tú eres quien tú eres. Sea cual sea tu experiencia, no puedes perder lo que eres. Aunque experimentes una determinada apertura, te des cuenta de tu verdadera naturaleza y luego parezca que la olvidas, en realidad no habrás perdido nada. Por consiguiente te invito a descansar más profundamente, a no aferrarte a ninguna visión o experiencia, a no intentar apegarte a ella, sino a reconocer la realidad subyacente, aquella que no cambia nunca. Ramana Maharshi tenía un dicho: "Permite que llegue lo que tenga que llegar; permite que se vaya lo que tenga que irse. Descubre lo que permanece".


(Meditación auténtica. Adyashanti)