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27 de julio de 2014

NOSOTROS SOMOS LA TIERRA

La Tierra está, en este mismo instante, fuera de ti, dentro de ti y también debajo de ti. La Tierra está en todas partes. Solemos pensar en ella únicamente como el fundamento que hay bajo nuestros pies, pero lo cierto es que el agua, el mar y el cielo y todo lo que nos rodea viene de la Tierra. Todo lo que existe, tanto fuera como dentro de nosotros, procede de la Tierra. Es fácil soslayar que el planeta en que vivimos nos ha proporcionado todos los ingredientes que componen nuestro cuerpo. El agua de nuestra carne, nuestros huesos y todas las células microscópicas que hay en nuestro interior forman parte de la Tierra y provienen de ella. La Tierra no es tan solo el entorno en que vivimos. Nosotros somos la Tierra y siempre la llevamos con nosotros.

Si entendemos esto, no tendremos dificultades en admitir que la Tierra está viva. Nosotros somos una manifestación viva y palpitante de este hermoso y generoso planeta. Y, en el momento en que nos damos cuenta de ello, nuestra relación con la Tierra empieza a cambiar, porque ya no la vemos con la misma indiferencia que antes y empezamos a tratarla con más cuidado. Entonces nos enamoramos de ella y, cuando nos enamoramos de alguien o de algo, se desvanece toda separación. En tal caso hacemos, por la persona amada, todo lo que está en nuestra mano, lo que nos proporciona mucha alegría y satisfacción. Esa es la relación que cada uno de nosotros puede establecer con la Tierra. Esa es la relación que, si queremos sobrevivir, cada uno de nosotros debe establecer con la Tierra.


(Un Canto de amor a la Tierra. Thich Nhat Hanh)

http://editorialkairos.com/catalogo/un-canto-de-amor-a-la-tierra


23 de julio de 2014

HACIA UNA RELIGION COSMICA

Podemos esbozar una práctica profundamente espiritual que no se base en dogmas o creencias sobre cosas imposibles de verificar, sino en claras evidencias. Decir que la Tierra es un gran ser no es una mera idea, sino algo que cualquiera puede ver por sí mismo. Cualquiera puede ver que la Tierra posee las cualidades de solidez, estabilidad e inclusividad. Cualquiera puedever que la Tierra lo abraza todo y a todo el mundo sin excepción. No exageramos cuando decimos que la Tierra ha dado origen a muchos grandes seres, incluyendo buddhas, bodhisattvas y santos. El Buddha, Jesucristo, Moisés y Mahoma son hijos de la Tierra. ¿Cómo podríamos describir a la Tierra como mera materia cuando ha dado origen a seres tan importantes?

Cuando decimos que la Tierra ha creado la vida, sabemos que eso solo es posible porque contiene la totalidad del cosmos. Y, del mismo modo que la Tierra no es solo la Tierra, tampoco nosotros somos solo seres humanos. En nuestro interior albergamos a la Tierra y la totalidad del cosmos. Nosotros estamos hechos del Sol. Nosotros estamos hechos de las estrellas. Por lo que respecta a esta verdadera naturaleza de la realidad, podemos trascender la visión dualista de que el cosmos es algo mayor o diferente a nosotros. Cuando conectamos profundamente con el reino fenoménico, con la dimensión histórica, podemos ser conscientes de nuestra verdadera naturaleza de no nacimiento y de no muerte. Podemos trascender el miedo y palpar la eternidad.

Todo paso adelante en nuestra comprensión de nosotros mismos, de nuestra naturaleza y del lugar que ocupamos en el cosmos profundiza en nuestro respeto y nuestro amor. Entender y amar son dos deseos fundamentales. La comprensión tiene una importante relación con el amor. La comprensión puede orientarnos en la dirección del amor. Cuando comprendemos y somos conscientes de la gran armonía, elegancia y belleza del cosmos, podemos sentir una gran admiración y amor. Este es el tipo más básico de sentimiento religioso, que está basado en la evidencia y en nuestra propia experiencia. La humanidad necesita un tipo de espiritualidad que todos podamos practicar juntos. El dogmatismo y el fanatismo han provocado separaciones y guerras. La incomprensión y la falta de respeto han provocado injusticias y destrucción. En el siglo XXI debería ser posible que nos unamos y esbocemos una forma de religión que acabe con toda separación y discriminación y contribuya a unir a todos los pueblos y naciones. Si las religiones, las filosofías y la ciencia pueden orientarse en esa dirección, será posible establecer una religión cósmica que no se base en el mito, la creencia o el dogma, sino en la evidencia y la comprensión de inter-ser. Ese sería un paso realmente gigantesco para la humanidad.

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