Ayahuasca

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8 de diciembre de 2014

Evita las relaciones, y profundiza más y más en relacionarte - Osho


Millones de personas han decidido permanecer como semillas. ¿Por qué? Pudiendo ser flores y bailar al viento y al Sol y a la Luna, ¿por qué han decidido permanecer como semillas? Hay algo en su decisión: la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil. La semilla no es frágil, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida fácilmente; sólo un poco de viento y los pétalos se disiparán. La semilla no puede ser destruida tan fácilmente por el viento, la semilla está muy protegida, segura. La flor está expuesta, algo tan delicado, y expuesto a tantos riesgos: puede venir un viento fuerte, puede llover a cántaros, el Sol puede quemar demasiado, algún tonto puede arrancar la flor. A la flor puede sucederle cualquier cosa, a la flor puede sucederle de todo, la flor está constante- mente en peligro. Pero la semilla está segura; por eso, millones de personas deciden permanecer como semillas. 

Pero permanecer como semilla es permanecer muerto, permanecer como semilla es no vivir en absoluto. Es seguro, desde luego, pero no tiene vida. La muerte es segura, la vida es inseguridad. Quien realmente quiera vivir tiene que vivir en peligro, en peligro constante. Quien quiera alcanzar las cimas tiene que arriesgarse a perderse. Quien quiera ascender a las cimas más altas tiene que arriesgarse a caer de alguna parte, a resbalarse.

Cuanto mayor es el anhelo de crecer, mayor es el peligro que hay que aceptar. El hombre verdadero acepta el peligro como su estilo mismo de vida, como la atmósfera misma de su crecimiento.

Me preguntas: «¿Por qué es tan difícil relacionarse?» Es difícil porque aún no eres. Primero, sé. Todo lo demás sólo es posible después: primero, sé.

Ser es el requisito básico. Si eres, el valor llega como consecuencia. Si eres, surge un gran deseo de aventura, de explorar, y cuando estás listo para explorar, te puedes relacionar. Relacionarse es explorar, explorar la conciencia del otro, explorar el territorio del otro. Pero cuando exploras el territorio del otro tienes que permitir y acoger que el otro te explore a ti; no puede ser una calle de dirección única. Y sólo puedes permitir que el otro te explore cuando tienes algo, algún tesoro, en tu interior. Entonces no hay miedo. De hecho, tú invitas al huésped, tú abrazas al huésped, tú lo llamas, tú quieres que entre. Quieres que vea lo que has descubierto en ti mismo, quieres compartirlo.
Primero sé, luego te puedes relacionar, y recuerda, relacionarse es bello. 

Una relación es un fenómeno totalmente diferente; una relación es algo muerto, fijo. Ha llegado un punto final. Te casas; ha llegado un punto final. Ahora todo irá hacia abajo; habéis llegado al límite, ya nada crece. El río se ha parado y se está convirtiendo en un pantano. Una relación es ya una cosa, completa.

Relacionarse es un proceso. Evita las relaciones, y profundiza más y más en relacionarte.

La vida no es un sustantivo, en realidad es «viviendo», no «vida». No es «amor», es «amando». No es «relación», es «relacionando». No es una canción, es cantando. No es un baile, es bailando. Observa la diferencia, saborea la diferencia.  Los lugares de descanso están bien, pero no los puntos de destino.

El Libro de la Mujer, OSHO. 


26 de noviembre de 2014

La sinceridad es la clave - Adyashanti

Lo verdaderamente importante es que seas sincero contigo mismo. Si puedes serlo, puedes serlo con cualquiera. No resulta realmente útil centrarse por completo en ser sincero con los demás. Aunque eso es necesario, el lugar por el que tienes que empezar eres tú mismo. ¿Puedes ir a ese lugar que está más allá de la culpa, más allá del juicio, más allá del “debería” o del “no debería”?

En realidad es una cuestión de sinceridad. Inicialmente, ser así de sincero contigo mismo puede no resultar fácil. Es posible que veas cosas de ti que no quieres ver. Es posible que contrasten agudamente con toda tu realización. 

Salir completamente del escondrijo, estar dispuesto a ver cada uno de los puntos de fijación te permite seguir adelante en el viaje. 

La sinceridad es la clave. Tienes que estar dispuesto, tienes que querer verlo todo. Cuando quieras verlo todo, lo verás todo. 

Muchos tienen una idea inconsciente de que la iluminación es felicidad total, dicha total y libertad total en cualquier situación. Es otra percepción errónea. La iluminación no nos permite evitar nada. No podemos dar la espalda a ningún aspecto de nuestra vida. 

Por supuesto la mayoría de seres humanos tienen miedo al cambio. Es posible que queramos cambiar, pero el cambio siempre conlleva cierta incertidumbre; nunca sabes cómo va a salir. Tememos que si salimos del escondrijo -si salimos de la negación- podríamos perder un amante, un amigo, una pareja. Lo cierto es que podríamos. Nunca se sabe.

Digo constantemente que la iluminación no es una garantía de que tu vida vaya a ir como tienes planeado. Tu existencia será mucho mejor de lo que era, pero eso no significa que vaya a ir por donde tú quieres. Al final todo tiene que ver con la verdad, con ser sincero en todos los aspecto en todos los niveles de nuestro ser.

Si tratas de esconderte de algo -si estás en una relación decepcionante, o en un trabajo tremendamente insatisfactorio, y eliges no lidiar con ello- la consecuencia de esa negación es que no estarás verdaderamente liberado. Nunca podrás ser completamente libre porque cualquier área en la que elijamos mantenernos inconscientes acabará teniendo un impacto en nosotros, y también en los demás.

Despertar llama a una transformación en nuestra vida interna y externa. Por favor, no pienses que esta transformación tiene que ver con tener la vida, el trabajo, la pareja, el matrimonio o la amistad perfectos. Esto no tiene que ver con la perfección; tiene que ver con la plenitud, con la totalidad. Aceptar las cosas exactamente como son.

Si estamos dispuestos a mirar, veremos que la vida siempre está en proceso de despertarnos. Si no estamos en armonía con la vida, el viaje suele ser duro y la vida incrementará la intensidad hasta que estemos dispuestos a ver lo que tenemos que ver. En este sentido la vida es nuestra mayor aliada. Pero sólo podemos saber lo que esto significa cuando hemos pasado por ello. Lo cierto es que casi todos los que dicen que quieren despertar, en realidad no lo desean. Quieren su propia versión del despertar. Lo que realmente buscan es ser muy felices dentro del sueño. Y eso está muy bien, si es hasta ahí hasta donde uno ha evolucionado. 

No obstante, el impulso sincero y real hacia el despertar es algo más allá del deseo de hacer nuestro sueño mejor. El auténtico impulso es esa oración interna que pide cualquier cosa que nos lleve a un despertar completo, independientemente de si acaba siendo maravilloso o terrible. No pone condiciones.

Este verdadero impulso puede ser atemorizante. Cuando has soltado cómo quieres que sea tu propio despertar, como quieres que sea tu viaje, has soltado la ilusión de controlar.

De hecho, debemos estar dispuestos a perder todo nuestro mundo. Esto puede sonar romántico cuando lo oyes por primera vez: "¡Oh, sí, firmo! Estoy dispuesto a perder mi mundo". Sin embargo cuando todo tu mundo empieza a venirse abajo y comienzas a emerger de estados de negación increíblemente profundos, la cosa cambia. Es algo por lo que algunos están dispuestos a firmar y otros no.

¿Cuántos de nosotros queremos entrar en la incertidumbre, en lo desconocido, en lo incontrolable?

Este viaje no tiene que ver con llegar a ser algo. Tiene que ver con no convertirnos en lo que no somos, con dejar de engañarnos a nosotros mismos. Finalmente, el proceso es paradójico. Acabamos donde siempre hemos estado, sólo que percibimos ese lugar de un modo completamente diferente. Nos damos cuenta de que el cielo es donde siempre hemos estado. Ya somos todo lo que podemos llegar a ser. Ahora la pregunta es: ¿lo sabemos? ¿lo hemos realizado? ¿si no lo hemos realizado, qué es lo que nos hace percibir  de otra manera? Y si lo hemos realizado, ¿estamos viviéndolo? ¿plasmándolo? ¿está funcionando en nuestras vidas? 

El Final de tu Mundo. Adyashanti. Ed. Sirio. 

Para adquirir el libro