Ayahuasca

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3 de noviembre de 2012

Un relato de Brahma, Vishnu y Shiva

Existe en la India un relato popular acerca de Brahma, Vishnu y Shiva. Se encontraban los tres, en cierta ocasión, alardeando entre ellos acerca de su inmenso poderío. De improviso, se acercó a ellos un niño pequeño y le preguntó a Brahma: “¿Qué es lo que tú puedes crear?”, a lo que Brahma respondió con grandilocuencia: “Todo cuanto existe”. El niño preguntó a los otros dos dioses cuál era su función. “Conservamos y destruimos todas las cosas”, le respondieron.

El pequeño visitante sostenía en su mano una brizna de paja del tamaño de un mondadientes. Colocándola frente a Brahma le preguntó: “¿Puedes crear una pajita como ésta?”. Tras realizar prodigiosos esfuerzos, Brahma descubrió, con gran sorpresa de su parte, que no podía hacerlo. El muchacho se volvió entonces hacia Vishnu y le pidió que preservara la pajita, que comenzaba a desintegrarse ante la firme mirada del niño. Los esfuerzos de Vishnu fueron inútiles. Finalmente, el pequeño desconocido hizo aparecer nuevamente la brizna de paja y le pidió a Shiva que la destruyera. Pero a pesar de los esfuerzos denodados de Shiva por desintegrarla,la diminuta pajita permaneció intacta.

El niño se volvió nuevamente hacia Brahma, preguntándole: “¿Me creaste tú?”. Brahma pensó y pensó, pero no pudo recordar haber creado a esta sorprendente criatura. Repentinamente el niño desapareció. Los tres dioses despertaron de su engaño y recordaron que detrás de su poder existe un Poder Superior. 


La búsqueda eterna. Paramahansa Yogananda. (pag 4-5)

22 de octubre de 2012

En el fondo de todo nombre y toda forma, yace una Vasta Vida

“Detrás de todas las manifestaciones fenoménicas, yace el Infinito, el Océano de Poder. Nuestras ansias de actividades mundanas matan el sentido de reverencia espiritual que yace en nuestro interior. La ciencia nos enseña a utilizar los poderes de la naturaleza, mas no por ello comprendemos que, en el fondo de todo nombre y toda forma, yace una Vasta Vida. De nuestra familiaridad con la Naturaleza ha nacido nuestro desdén hacia sus enigmas esenciales; mantenemos con ella una relación de tipo meramente práctico. La perturbamos, por decirlo así, con el objeto de descubrir en qué formas podemos forzarla a servir para nuestros propósitos; hacemos uso de sus energías, cuya Fuente permanece aún desconocida. En la ciencia, nuestra relación con la Naturaleza se asemeja a la que existe entre un arrogante caballero y su sirviente; o, en un sentido filosófico, la Naturaleza se parece a un prisionero en el banco de los acusados. La interrogamos y contrainterrogamos, la desafiamos, y pesamos minuciosamente sus datos en balanzas humanas, incapaces de medir sus valores ocultos.

“Y por otra parte, cuando el ser se encuentra en comunión con un poder superior, la Naturaleza obedece automáticamente, sin violencia ni tensión alguna, a la voluntad del hombre. Este natural dominio sobre la Naturaleza es considerado como un poder “milagroso” por el materialista, incapaz de comprender tal fenómeno.

Autobiografia de un yogui. Paramahamsa Yogananda.


12 de octubre de 2012

Una experiencia de la conciencia cósmica - Yogananda


Es el Espíritu de Dios el que activamente sostiene cada forma y fuerza del Universo; (...) La experiencia divina se presenta con una naturalidad inevitable al devoto sincero. Su intenso anhelo principia a atraer a Dios con una fuerza irresistible. El Señor, como Visión Cósmica, es atraído por el magnético ardor del buscador, hasta penetrar en el campo de sus conciencia. (...)

Presente, pasado y futuro no son ya para mí;
sólo el siempre presente yo, que todo lo abarca; yo en todo. (...)
Tú eres yo, yo soy Tú. 
Cognoscente, Conocedor y Conocido, ¡todo Uno! (...)
Océano de la mente, bebo todas las olas de la creación. (...)
la Eternidad y yo, un solo rayo unidos somos. 
Yo, una pequeña burbuja de risa,
me he convertido en el mismo Mar de la Dicha.
(...)

-La vida humana está sobrecargada de tristeza, hasta que aprendemos cómo armonizarnos con la Voluntad Divina, cuya “vía correcta” es con frecuencia desconcertante para la inteligencia del ego- dijo mi maestro-.
“Únicamente Dios puede dar un consejo certero. ¿Quién sino Él lleva la carga del cosmos?”.

(Autobiografía de un yogui. Paramahansa Yogananda. pp.167-171)