Ayahuasca

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23 de julio de 2014

HACIA UNA RELIGION COSMICA

Podemos esbozar una práctica profundamente espiritual que no se base en dogmas o creencias sobre cosas imposibles de verificar, sino en claras evidencias. Decir que la Tierra es un gran ser no es una mera idea, sino algo que cualquiera puede ver por sí mismo. Cualquiera puede ver que la Tierra posee las cualidades de solidez, estabilidad e inclusividad. Cualquiera puedever que la Tierra lo abraza todo y a todo el mundo sin excepción. No exageramos cuando decimos que la Tierra ha dado origen a muchos grandes seres, incluyendo buddhas, bodhisattvas y santos. El Buddha, Jesucristo, Moisés y Mahoma son hijos de la Tierra. ¿Cómo podríamos describir a la Tierra como mera materia cuando ha dado origen a seres tan importantes?

Cuando decimos que la Tierra ha creado la vida, sabemos que eso solo es posible porque contiene la totalidad del cosmos. Y, del mismo modo que la Tierra no es solo la Tierra, tampoco nosotros somos solo seres humanos. En nuestro interior albergamos a la Tierra y la totalidad del cosmos. Nosotros estamos hechos del Sol. Nosotros estamos hechos de las estrellas. Por lo que respecta a esta verdadera naturaleza de la realidad, podemos trascender la visión dualista de que el cosmos es algo mayor o diferente a nosotros. Cuando conectamos profundamente con el reino fenoménico, con la dimensión histórica, podemos ser conscientes de nuestra verdadera naturaleza de no nacimiento y de no muerte. Podemos trascender el miedo y palpar la eternidad.

Todo paso adelante en nuestra comprensión de nosotros mismos, de nuestra naturaleza y del lugar que ocupamos en el cosmos profundiza en nuestro respeto y nuestro amor. Entender y amar son dos deseos fundamentales. La comprensión tiene una importante relación con el amor. La comprensión puede orientarnos en la dirección del amor. Cuando comprendemos y somos conscientes de la gran armonía, elegancia y belleza del cosmos, podemos sentir una gran admiración y amor. Este es el tipo más básico de sentimiento religioso, que está basado en la evidencia y en nuestra propia experiencia. La humanidad necesita un tipo de espiritualidad que todos podamos practicar juntos. El dogmatismo y el fanatismo han provocado separaciones y guerras. La incomprensión y la falta de respeto han provocado injusticias y destrucción. En el siglo XXI debería ser posible que nos unamos y esbocemos una forma de religión que acabe con toda separación y discriminación y contribuya a unir a todos los pueblos y naciones. Si las religiones, las filosofías y la ciencia pueden orientarse en esa dirección, será posible establecer una religión cósmica que no se base en el mito, la creencia o el dogma, sino en la evidencia y la comprensión de inter-ser. Ese sería un paso realmente gigantesco para la humanidad.

http://editorialkairos.com/catalogo/un-canto-de-amor-a-la-tierra



30 de diciembre de 2013

ASANGA Y EL BUDA MAITREYA

Uno de los santos budistas más famosos de India fue Asanga, eremita del siglo IV que se marchó a la montaña para hacer un retiro en solitario, concentrando su práctica meditativa en el Buda Maitreya, con la ferviente esperanza de ser bendcido con una visión de este Buda y recibir enseñanzas de él.

    Asanga meditó durante seis años con suma austeridad pero no tuvo ni siquiera un sueño auspicioso. Desalentado, llegó a creer que nunca vería cumplida su aspiración de conocer al Buda Maitreya, de modo que interrumpió el retiro y abandonó su ermita. No llevaba mucho tiempo andando por el camino cuando vio a un hombre que pulía una enorme barra de hierro con un retazo de seda. Asanga se acercó y le preguntó qué hacía.


    -Necesito una aguja -respondió el hombre-, y me estoy haciendo una con esta barra de hierro.
    Asanga lo miró atónito; aunque el hombre acabará cumpliendo su cometido al cabo de cien años, reflexionó, ¿qué sentido tendría? De modo que se dijo: . Giró en redondo y regresó a la ermita.

    Pasaron tres años más, durante los cuales siguió sin recibir ninguna señal del Buda Maitreya. , pensó. Así que volvió a marcharse, y pronto llegó a una curva del camino en la que había un enorme peñasco, tan alto que parecía tocar el cielo. Al pie de la roca había un hombre que la frotaba afanosamente con una pluma empapada en agua. Asanga le preguntó qué hacía.


    -Esta roca es tan grande que impide que dé el sol en mi casa, así que he decidido librarme de ella.
    Asanga se sintió asombrado por la energía incansable de aquel hombre, y avergonzado por su propia falta de dedicación. Así que regresó a su retiro.

    Transcurrieron otros tres años sin que tuviera ni un buen sueño. Al fin decidió de una vez por todas que su empresa era desesperada y abandonó el retiro definitivamente. Fueron pasando las horas y, entrada ya la tarde, se encontró con un perro tendido en la cuneta. Sólo tenía las patas delanteras , y la mitad trasera del cuerpo estaba descomponiéndose y cubierta de gusanos. Pese a su lamentable estado, el animal no cesaba de ladrar a los transeúntes y hacía patéticos intentos de morderlos, arrastrándose por el suelo con las patas buenas.


    Asanga quedó abrumado por un vivo e insoportable sentimiento de compasión, y se cortó un pedazo de carne de su propio cuerpo para dar de comer al perro. Después se agachó para quitarle los gusanos que le consumían el cuerpo, pero de pronto se le ocurrió que podía hacerles daño si los cogía con sus dedos, y se dio cuenta de que la única manera de quitarlos era con la lengua. Se arrodilló y, tras mirar la repulsiva masa culebreante, cerró los ojos. Se acercó más, sacó la lengua... y cuando se dio cuenta estaba tocando el suelo con la lengua. Abrió los ojos y miró hacia arriba. El perro había desaparecido; en su lugar estaba el Buda Maitreya, envuelto en un aura de luz trémula.


    -Por fin -dijo Asanga- ¿Por qué no te has aparecido antes?
    -No es verdad que no me haya aparecido antes -le dijo Maitreya dulcemente-. He estado siempre contigo, pero tu karma negativo y tus oscurecimientos te impedían verme. Tus doce años de práctica los disolvieron levemente, y por eso al menos has podido ver al perro. Luego, gracias a tu auténtica y sincera compasión, todos esos oscurecimientos han quedado completamente eliminados y ahora puedes verme ante ti con tus propios ojos. Si no crees que haya ocurrido así, cárgame al hombro y comprueba si alguien más puede verme.

    Asanga se cargó a Maitreya al hombro derecho y se dirigió al mercado, donde empezó a preguntar a todos: <¿Qué llevo en el hombro derecho?> La mayoría de los interpelados respondía que nada y seguía su camino. Sólo una anciana que había purificado ligeramente su karma respondió:
    -Llevas el cadáver putrefacto de un perro viejo, nada más.

    Asanga comprendió por fin el poder ilimitado de la compasión que había purificado y transformado su karma, convirtiéndolo así en un recipiente digno de recibir la visión y la instrucción de Maitreya. A continuación el Buda Maitreya, nombre que significa , condujo a Asanga a un reino celestial donde le dio muchas enseñanzas sublimes que se cuentan entre las más importantes de todo el budismo.



15 de noviembre de 2013

Manjushri

Cuentan que había una vez, en las faldas de las más altas cumbres del mundo, un hermoso valle que era la envidia de los dioses. Para que nadie comparase su belleza con la divinidad lo hicieron inundar con un gran lago. Pero cuando vivió el Bodhisatva Manjunshri pegó un tajo con su espada fabulosa abriendo una brecha de desagüe, y una vez vaciado el lago inmenso fundó en el paradisíaco la ciudad de Katmandú, la que contiene todas las bellezas, promoviendo la construcción de una estupa con la mirada de Buda hacia los cuatro puntos cardinales.
A Manjushri suele evocársele sentado en la posición de loto, con una espada flamígera en una mano y unos libros en la otra. Esa espada simboliza la sabiduría que permite tajar los impedimentos del engañoso mundo que nos muestran los sentidos.
Manjushri fue un discípulo de Buda que, habiendo alcanzado el estado de iluminación, postpuso su entrada en el Nirvana para ayudar a los demás y para promover el conocimiento entre aquellos que desearan progresar en esa vía espiritual.



(Información proveniente de
http://www.viajarcon.es/historiaarte/3-katmandu-nepal.html?showall=1

9 de octubre de 2013

WHAT BUDDHA FOUND

Whithout a single scientific tool, Prince Siddhartha sat on a patch of kusha grass beneath a ficus religiosa tree investigating human nature. After a long time of contemplation, he came to the realization that all form, including our flesh and bones, and all our emotions and all our perceptions, are asembled -they are all the product of two or more things coming together. When any two components or more come together, a new phenomenon emerges -nails and wood become a table; water and leaves become tea; fear, devotion, and a savior become God. This end product doesn´t have an existence independent of its parts. Believing it truly exists independently is the greatest deception. Meanwhile the parts have undergone a change. Just by meeting, their character has changed and, together, they have become something else -they are “compounded”.

He realized that this applies not only to the human experience but to all matter, the entire world, the universe -because everything is interdependent, everything is subject to change. Not one component in all creation exists in an autonomous, permanent, pure state. Not the book you are holding, not atoms, not even the gods. So long as something exists within reach of our mind, even in our imagination, such as a man with four arms, then it depends on the existence of something else. Thus Siddhartha discovered that impermanence does not mean death, as we usually think, it means change. Anything that changes in relation to another thing: even the slightest shift, is subject to the laws of impermanence.

Through these realizations, Siddhartha found a way around the suffering of mortality after all. He accepted that change is inevitable and that death is just a part of this cycle. Furthermore, he realized that there was no almighty power who could reverse the path to death; therefore there was also no hope to trap him. If there is no blind hope, there is also no dissapointment. If one knows that everything is impermanent, one does not grasp, and if one does not grasp, one will not think in terms of having or lacking, and therefore one lives fully.

Siddhartha´s awakening from the illusion of permanence gives us a reason to refer to him as the Buddha, the Awakened One. Now, 2500 years later, we see that what he discovered and taught is a priceless treasure that has inspired millions. On the other hand, if Siddhartha were here today, he would be more than a little dissapointed, because, for the most part, his discoveries lies fallow. That is not to say that modern technology is so great that his findings have been refuted: No one has become immortal. Everyone must die at some point; an estimated 250000 human beings do so every day. People close to us  have died and will die. Yet we are still shocked and saddened when a loved one passes away, and we continue to search the fountain of youth or a secret formula for long life. Trips to the health food store, our bottles of DMDAE and retinol, power yoga classes, Korean ginseng, plastic surgery, collagen injections and moisturizing lotion -these are clear evidence that we secretly share Emperor Qin´s desire for immortality.

Prince Siddhartha no longer needed or wanted the elixir of immortality. By realizing that all things are assembled, that deconstruction is infinity, and that not one of the components  in all creation exists in an autonomous, permanent, pure state, he was liberated. Anything that is put together (which we now understand to be everything) and its impermanent nature are bound together as one, just like water and an ice cube. When we put an ice cube in our drink, we get both. Just so, when Siddhartha looked at someone walking around, even the healthiest person, he saw this person as both simultaneously living and disintegrating. You might think this doesn´t sound like a fun way to live, but it can be an amazing ride to see both sides. There might be great satisfaction. It is no like a roller coaster of hope and dissapointment going up and down. Seeing things in this way, they begin to dissolve all around us. Your perception of phenomena transforms, and in a way becomes clearer. It is so easy to see how people get caught up in the roller coaster, and you naturally have compassion for them. One of the reasons you have compassion is that impermanence is so obvious, yet they just don´t see it.


What makes you not a buddhist. Dzongsar Jamyang Khyentse