Ayahuasca

21 de diciembre de 2014

El aburrimiento - Chogyam Trungpa

El aburrimiento presenta varias facetas. Por un lado, tiene el sentido de que no ocurre nada y de que, en consecuencia, esperamos que suceda algo. Pero también es posible llegar a apreciar el aburrimiento y disfrutar de él. Sin embargo, para trascender la actitud frívola de querer sustituír el aburrimiento por otra cosa, debemos cultivar primeramente cierta disciplina. El trabajo sobre la respiración. El mero hecho de prestar atención a la respiración es algo muy monótono y poco espectacular. No nos abre el tercer ojo ni los chakras ni nada por el estilo, sino que nos convierte en algo similar a la estatua de un buda abandonado en medio del desierto. No ocurre nada, absolutamente nada.

Es extraño pero cuando nos damos cuenta de que no está pasando nada, también empezamos a ver que está sucediendo algo muy digno donde la frivolidad y la prisa no tienen cabida. 

Sabemos que el Buda se sometió a muchas prácticas hinduistas de meditación. Se chamuscó la piel con fuego. Abordó la energía del tantra mediante meditaciones de todas clases. Se presionó los ojos y vio una luz neurológica y se apretó los oídos y escuchó un zumbido también neurológico, aunque supuestamente yóguico. Hizo todo tipo de experimentos y, a la postre, se dio cuenta de que todos esos fenómenos no eran sino trucos que no tenían nada que ver con el verdadero samadhi o meditación. Es posible que el Buda fuese un cero a la izquierda como estudiante de yoga o que le faltara imaginación en ese terreno. Sea como fuere, emulamos su nulidad.

A medida que fue madurando su actitud hacia la práctica, el Buda se dio cuenta de que tales artificios no son más que imposturas neuróticas. Así que decidió atender únicamente a lo simple y lo real y estudiar la relación existente entre su mente y su cuerpo, pero también a relación que mantenía con la estera de hierba que le servía de asiento y con el árbol Bodhi bajo el que se cobijaba. Examinó su relación con todas las cosas de manera muy simple y directa. Aunque eso no tenía nada de particular ni le procuró emociones fuertes ni hizo que su mente se iluminase súbitamente, en cambio, sí que resultó profundamente tranquilizador. En el momento en el el Buda alcanzó la realización, alguien le preguntó: 

-¿Cuáles son tus credenciales? ¿Cómo podemos saber que realmente has alcanzado la realización?
-Esta tierra sólida puede dar fe de ello. Esta tierra sólida, esta misma tierra, es mi testigo -respondió el Buda tocando el suelo con su mano.





19 de diciembre de 2014

El mercado de semillas - Rumi

¿Dónde vas a encontrar otro mercado como éste 
en el que
con una sola rosa puedes comprar cientos de rosaledas;
en el que
para una semilla
obtienes toda una tierra virgen;

y por una débil respiración 
el soplo divino?

Hace tiempo que tienes miedo
De ser absorbido por la tierra
O succionado por el aire.

Ahora tu gota de agua se desprende
Y cae al mar,
De donde surgió.

Ya no tiene la forma que tenía
Pero sigue siendo agua.
La esencia es la misma.

Desapegarse no es arrepentirse.
Es una profundo reconocimiento de uno mismo.

Cuando te venga el mar como amante, 
¡Cásate con él, de inmediato, de prisa,
por el amor de Dios!

¡No lo retrases!
La existencia no te puede dar mejor regalo.

No hay búsqueda alguna
Que te aporte eso.

Sin ninguna razón, un halcón perfecto
Se ha posado sobre tu hombro

Y se ha hecho tuyo.

(Reconocer la elegancia. Rumi)




17 de diciembre de 2014

¿NOS INTERESA LA VERDAD?

¿Tiene alguna importancia?

...donde la ignorancia es una bendición es una locura ser sabio,

escribió el poeta Thomas Gray. Pero ¿es así? Edmund Way Teale, en su libro de 1950 Círculo de las Estaciones, planteó mejor el dilema:

Moralmente es tan malo no querer saber si algo es verdad o no, siempre que permita sentirse bien, como lo es no querer saber cómo se gana el dinero siempre que se consiga.


El mundo y sus demonios. Carl Sagan


11 de diciembre de 2014

Esclavos - Osho


Uno de los problemas que tiene que encarar todo ser humano es el mundo en el que ha nacido. Su ser y las intenciones del mundo no van a la par. El mundo quiere que sea útil, que sea un esclavo, que sea utilizado por los que tienen poder. Y naturalmente, el hombre está resentido por esto. Quiere ser él mismo. El mundo no le permite a nadie ser lo que se supone que es por naturaleza. El mundo intenta amoldar a todas las personas a su conveniencia: útil, eficiente, obediente, pero nunca rebelde ni afirmándose, ni declarando su propia individualidad, sino siendo servil, casi como un robot. El mundo no quiere que seáis seres humanos, quiere que seáis máquinas eficientes. Cuanto más eficientes sois, más respetables, más honorables. Y esto es el origen M problema.

Nadie nace para ser una máquina. Es una humillación, una degradación; es quitarle al hombre su orgullo y su dignidad, destruirlo como ser espiritual y reducirlo a una entidad mecánica. En consecuencia, todos los niños empiezan a cerrarse desde el principio, cuando se dan cuenta de las intenciones de la sociedad, de los padres, de la familia, del sistema educativo, de la nación y de la religión. Se empiezan a volver defensivos a consecuencia del miedo, porque se tienen que enfrentar a una fuerza tremenda. Son tan pequeños y frágiles, tan vulnerables, tan indefensos, tan dependientes de las mismas personas de las que se tienen que defender.

El problema se complica más aún porque el niño se tiene que defender de las personas que creen que le quieren. Y probablemente no estén mintiendo. Las intenciones son buenas pero carecen de conciencia; están totalmente dormidos. No saben que son marionetas en manos de una fuerza ciega que se llama sociedad, todas las instituciones y los intereses creados juntos.

El niño se enfrenta a un dilema. Tiene que luchar contra los que ama, y además cree que le aman. Pero lo curioso es que la gente que le quiere, no le quiere tal como es. Le dicen: «Te queremos, sí, te queremos, pero sólo si sigues nuestro camino, si sigues nuestra religión, si te vuelves obediente como nosotros.» 


Naturalmente, poco a poco, todo niño aprende a defenderse, a protegerse. Cierra todas las puertas de su ser. No se expone a nadie, empieza a fingir. Comienza a ser un actor. Actúa según las órdenes que le dan. Si surgen dudas, las reprime. Si su naturaleza se quiere afirmar, se reprime.


Estamos viviendo con los pétalos cerrados, con miedo de hacernos vulnerables si los abrimos. De modo que todo el mundo usa escudos de todo tipo, te escudas incluso detrás de la amistad. Parecerá contradictorio, porque la amistad significa estar abierto el uno al otro, compartir vuestros secretos, compartir vuestros corazones. Todo el mundo vive lleno de contradicciones, La gente utiliza la amistad, el amor y la oración para escudarse. Cuando quieren llorar, no pueden; sonríen, porque la sonrisa es un escudo. Cuando no quieren llorar, lloran, porque en determinadas ocasiones las lágrimas pueden actuar de escudo. Nuestra risa sólo es un movimiento con los labios, y tras ella escondemos la verdad: nuestras lágrimas. 


Toda la sociedad se ha desarrollado en torno a una idea que básicamente es hipócrita. Tienes que ser lo que los demás quieren que seas, no lo que eres. Por eso todo se vuelve falso, ficticio.

Mi visión del nuevo hombre es la de un rebelde, la de un hombre que está buscando su ser original, su rostro original. Un hombre que está preparado para renunciar a todas las máscaras, todas las pretensiones, todas las hipocresías, y mostrarle al mundo quién es en realidad. No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo. Aunque te crucifiquen, tú seguirás estando satisfecho e inmensamente complacido.

Un hombre de verdad, un hombre sincero, un hombre que conoce el amor y la compasión y que comprende que la gente está ciega, inconsciente, dormida, espiritualmente dormida... Hacen las cosas medio dormidos. Has estado condicionado durante tanto tiempo, tantos años, toda tu vida, que deshacerte del condicionamiento también te llevará un tiempo. Te han cargado con toda clase de ideas falsas, mentiras. Te llevará un tiempo re- nunciar a ellas, reconocer que son falsas y ficticias. En realidad, en cuanto te das cuenta de que algo es falso no es difícil renunciar a ello. Cuando reconoces lo falso como falso se cae por su propio peso. Basta simplemente con reconocerlo. Se rompe tu conexión, tu identidad. Y cuando desaparece lo falso, aparece lo verdadero con toda su novedad, toda su belleza, porque la sinceridad es belleza, la honestidad es belleza, la autenticidad es belleza. Simplemente ser tú mismo es ser bello.  


Las religiones han censurado la vida de todas las formas posibles; ¿qué puede hacer un niño si todo el mundo censura la vida? El mundo está lleno de censores. Toda esta censura le impresiona.

La desobediencia es la base del verdadero hombre religioso; la desobediencia a todos los sacerdotes, los políticos y los intereses creados. Sólo entonces podrás deshacerte de los condicionamientos. Y cuando ya no estés condicionado, no te preguntarás cuál es el objetivo de la vida. Tu pregunta dará un giro. Te preguntarás: «¿Cómo puedo vivir con más totalidad? ¿Cómo puedo sumergirme totalmente en la vida?» Porque la vida es la finalidad de todo; de modo que no puede haber una finalidad para la vida. Pero sufres por la privación, y aparte de la muerte parece no haber nada más; la vida se te escapa de entre las manos y la muerte está cada vez más cerca. Tu vida no es más que una muerte lenta.
¿Y quién te ha hecho esto? Todos tus «benefactores», tus bienhechores, tus profetas, tus mesías, tus encarnaciones de Dios. Estas son las personas que han convertido tu vida en una muerte lenta, y han sido muy inteligentes al hacerlo. Han utilizado una estrategia muy simple: dicen que tu vida es un castigo.

¿Quiénes son vuestros santos? Vuestros santos son personas que viven bajo mínimos; cuanto menos viven, más grandes son. Todos vuestros sabios viven en una pesadilla, y están predicando para que les sigáis. Su esfuerzo consiste en truncar vuestra vida en todo lo posible. Se censura la vida, el sexo, el deseo de vivir con comodidad. Se censura disfrutar de cualquier cosa. Esto es truncar la vida.

Te sorprenderás si te fijas en la historia de los monasterios católicos, jainistas, budistas o hindúes: es increíble que en nombre de la religión se haya tratado al ser humano de una forma tan inhumana. Todo tipo de estupideces...

El político se ve favorecido cuando estás menos vivo, porque entonces eres menos rebelde, más obediente, más convencional, más tradicional.... ya no eres un peligro. Al sacerdote también le favorece que estés menos vivo por los mismos motivos. Si estás realmente vivo serás un peligro para todo el mundo, para todos los que te intentan explotar, los parásitos. Lucharás con dientes y uñas. Preferirías morirte antes que vivir como un esclavo, porque para una persona completamente viva incluso la muerte no es una muerte, sino la culminación de la vida. Sigue viviendo intensa y totalmente incluso en el momento de su muerte. No tiene miedo a la muerte, no le tiene miedo a nada.

Esto hace que los poderes establecidos tengan miedo de las personas vivas. Han encontrado una estrategia muy sutil que consiste en otorgarle una finalidad a tu vida: esta finalidad es que seas alguien.

Tú ya eres lo que la existencia quiere que seas. No tienes que convertirte en alguien.  


¡Qué extraño! Nadie se ocupa de sí mismo; todo el mundo quiere ser otra persona. Eso trunca tu vida completamente. Por eso digo que la vida no tiene ninguna finalidad porque es una finalidad en sí misma.
Olvídate de todas las finalidades. Olvídate incluso de la idea de futuro.
Olvida completamente que vaya a haber un mañana. Retírate de todas las dimensiones y direcciones. Concéntrate aquí y ahora, y en ese instante podrás conocer la vida en su eternidad. 

El libro del hombre, Osho.







8 de diciembre de 2014

Evita las relaciones, y profundiza más y más en relacionarte - Osho


Millones de personas han decidido permanecer como semillas. ¿Por qué? Pudiendo ser flores y bailar al viento y al Sol y a la Luna, ¿por qué han decidido permanecer como semillas? Hay algo en su decisión: la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil. La semilla no es frágil, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida fácilmente; sólo un poco de viento y los pétalos se disiparán. La semilla no puede ser destruida tan fácilmente por el viento, la semilla está muy protegida, segura. La flor está expuesta, algo tan delicado, y expuesto a tantos riesgos: puede venir un viento fuerte, puede llover a cántaros, el Sol puede quemar demasiado, algún tonto puede arrancar la flor. A la flor puede sucederle cualquier cosa, a la flor puede sucederle de todo, la flor está constante- mente en peligro. Pero la semilla está segura; por eso, millones de personas deciden permanecer como semillas. 

Pero permanecer como semilla es permanecer muerto, permanecer como semilla es no vivir en absoluto. Es seguro, desde luego, pero no tiene vida. La muerte es segura, la vida es inseguridad. Quien realmente quiera vivir tiene que vivir en peligro, en peligro constante. Quien quiera alcanzar las cimas tiene que arriesgarse a perderse. Quien quiera ascender a las cimas más altas tiene que arriesgarse a caer de alguna parte, a resbalarse.

Cuanto mayor es el anhelo de crecer, mayor es el peligro que hay que aceptar. El hombre verdadero acepta el peligro como su estilo mismo de vida, como la atmósfera misma de su crecimiento.

Me preguntas: «¿Por qué es tan difícil relacionarse?» Es difícil porque aún no eres. Primero, sé. Todo lo demás sólo es posible después: primero, sé.

Ser es el requisito básico. Si eres, el valor llega como consecuencia. Si eres, surge un gran deseo de aventura, de explorar, y cuando estás listo para explorar, te puedes relacionar. Relacionarse es explorar, explorar la conciencia del otro, explorar el territorio del otro. Pero cuando exploras el territorio del otro tienes que permitir y acoger que el otro te explore a ti; no puede ser una calle de dirección única. Y sólo puedes permitir que el otro te explore cuando tienes algo, algún tesoro, en tu interior. Entonces no hay miedo. De hecho, tú invitas al huésped, tú abrazas al huésped, tú lo llamas, tú quieres que entre. Quieres que vea lo que has descubierto en ti mismo, quieres compartirlo.
Primero sé, luego te puedes relacionar, y recuerda, relacionarse es bello. 

Una relación es un fenómeno totalmente diferente; una relación es algo muerto, fijo. Ha llegado un punto final. Te casas; ha llegado un punto final. Ahora todo irá hacia abajo; habéis llegado al límite, ya nada crece. El río se ha parado y se está convirtiendo en un pantano. Una relación es ya una cosa, completa.

Relacionarse es un proceso. Evita las relaciones, y profundiza más y más en relacionarte.

La vida no es un sustantivo, en realidad es «viviendo», no «vida». No es «amor», es «amando». No es «relación», es «relacionando». No es una canción, es cantando. No es un baile, es bailando. Observa la diferencia, saborea la diferencia.  Los lugares de descanso están bien, pero no los puntos de destino.

El Libro de la Mujer, OSHO. 


Yo Canto El Cuerpo Electrico - Walt Whitman

1

Yo canto al cuerpo eléctrico, 
Me abrazan los ejércitos de quienes amo y yo los abrazo,
No han de soltarme hasta que yo vaya con ellos, hasta que les responda,
Hasta que yo los purifique y los colme con la carga de mi alma.

¿No es sabido que quienes corrompen su cuerpo están ocultándose?
¿Y quiénes profanan a los vivos son tan viles como quienes profanan a los muertos?
¿Y que el cuerpo no vale menos que el alma?
¿Y si el cuerpo no fuese alma, qué es el alma?

2
El alma del cuerpo de un hombre o del cuerpo de una mujer no admite explicación,
El cuerpo del hombre es perfecto, y es perfecto el cuerpo de la mujer.

3 (...)

4
Me he dado cuenta de que basta estar con los que uno quiere,
Me basta demorarme al atardecer con aquellos que quiero,
Me basta sentir cerca la hermosa carne, la carne que es curiosa, que respira y que ama.
¿Pasar entre la gente y tocar alguno, o rozar con el brazo el cuello de un hombre o de una mujer, no es esto mucho?
No pido otra alegría, nado en ella como en el mar.

Hay algo en estar cerca del hombre y de mujeres y de mirarlos, y en su contacto y en su olor, que es grato al alma,
Todas las cosas son gratas al alma, pero esta es la más grata.

5
Esta es la forma femenina 
Exhala de pies a cabeza una divina aureola,
Atrae con irresistible atracción,
Me atrae su aliento como si yo no fuera otra cosa que un indefenso vaho, todo desparece salvo ese aliento y yo,
Los libros, el arte, la religión, el tiempo, la visible y sólida tierra, y lo que del cielo esperábamos y lo que del infierno temíamos, todo se ha consumido,
Mis frenéticos filamentos, indómitos, brotan de él, a reacción también es indómita,
El pelo, el pecho, las caderas, la curva de las piernas, las negligentes manos que sueltan, las mías que se sueltan,
La marea aguijoneada por el reflujo, el reflujo por la marea, carne de amor henchida y deliciosamente doliendo,
Límpidos, ilimitados chorros de amor, calientes y enormes, trémula jalea de amor, zumo espumoso y delirante,
Noche nupcial de amor que se abre camino con delicadeza y demora en el alba yacente,
Penetrando en el día dócil que cede,
Perdida en el abrazo de la profunda y dulce carne del día.

Este es el núcleo - primero el niño nace de la mujer, el hombre nace de la mujer,
Este es el baño del sexo, ésta la fusión de lo grande y de lo pequeño, y otra vez la salida.

No sintáis vergüenza, mujeres, vuestro privilegio incluye a los otros y es el manantial de los otros,
Sois las puertas del cuerpo y también las puertas del alma.

La mujer encierra todas las cualidades y las afina,
Está en su lugar y avanza con equilibrio perfecto,
En todas las cosas debidamente veladas, es a la vez pasiva y activa,
Su destino es concebir hijas e hijos, y asimismo hijos e hijas.

Veo mi alma que se refleja en la Naturaleza,
Veo a través de una neblina a la Única, de inexpresable plenitud, cordura y belleza,
Veo la cabeza inclinada y los brazos cruzados sobre el pecho, veo a la Mujer.

6
El varón también es el alma, él también está en su lugar.
El también es todas las cualidades, es acción y poder,
La plenitud del hombre visible está en él,
El desdén le sienta, el deseo y el desafío le sientan,
Las pasiones más impetuosas y más vastas, el ápice del gozo, el mayor pesar le conviene, para él se ha hecho el orgullo.
El infinito orgullo del hombre sosiega el alma y la enaltece,
El conocimiento le sienta, siempre le agrada, todas las cosas las somete a su propia prueba,
Sea lo que fuere el examen, sean lo que fueren el mar y la nave, sólo arrojará la sonda en sí mismo.
(¿Dónde, sino en sí mismo, podrá arrojar la sonda?)

Sagrado es el cuerpo del hombre y sagrado es el cuerpo de la mujer,
No importa de quién sea, es sagrado -¿es el del peón más despreciable de la cuadrilla?
¿Es el de uno de los inmigrantes más torpes que acaban de desembarcar en el muelle?
Todos, aquí o allá, tienen su lugar, no menos que el más rico, no menos que tú,
Todos, hombre o mujer, tienen su lugar en la procesión.

(Todo es una procesión,
El Universo es una procesión de paso medido y perfecto.)

¿Tan grande es tu saber que puedes llamar ignorante al más bajo?
¿Te crees acaso con derecho a mirar un bello espectáculo, negado a él o a ella?
¿Piensas que la materia se ha congregado desde su vaga nube y que la tierra ocupa la superficie y que el agua corre y brotan las planteas,
Para ti sólo, y no para él o para ella?

7 (...)


8 (...)

9
¡Oh, cuerpo mío!, no me atrevo a abandonar a tus semejantes en otros hombres y otras mujeres, ni a los semejantes de las partes que te componen;
Creo que tus semejantes perdurarán o morirán con los semejantes del alma (y que son el alma),
Creo que tus semejantes perdurarán o morirán con mis poemas, y que son mis poemas,
Poemas del hombre, de la mujer, del niño, del muchacho, de la esposa, del esposo, de la madre, del padre, del joven y de la joven,
Cabeza, cuello, pelo, orejas, lóbulo y tímpano de la oreja,
Ojos, pestañas, iris del ojo, cejas y la vigilia o sueño de los párpados,
Boca, lengua, labios, dientes, paladar, mandíbulas y articulaciones de las mandíbulas,
Nariz, aletas de la nariz y tabique, / Mejillas, sienes, frente, mentón, garganta, nuca, forma del cuello,
fuertes hombros, barba viril, omóplatos, espalda, y el ámbito del pecho,
Brazo, axila, junta del codo, antebrazo, músculos del brazo, huesos del brazo,
Muñeca y coyunturas de la muñeca, mano, palma, nudillos, pulgar, índice, articulaciones de los dedos, uñas,
Amplio pecho, rizado vello del pecho, esternón, costados,
Costillas, vientre, espinazo, vértebras,
Caderas, articulaciones de las caderas, fuerzas de las caderas, redondez cóncava y convexa, testículos, raíz del hombre,
Muslos, que son la firme base del tronco, Músculos de la pierna, rodilla, rótula, piernas,
Tobillos, empeine, planta del pie, dedos del pie, talón,
Todas las actitudes, todas las bellezas, todos los bienes de mi cuerpo o el tuyo, o del cuerpo de cualquier otro, varón o mujer,
Las celdillas de los pulmones, el estómago, las entrañas dulces y limpias,
El cerebro y sus pliegues dentro del cráneo,
Simpatías, válvulas del corazón, válvulas del paladar, sexo, maternidad,
Lo femenino y todo lo que pertenece a la mujer, y al hombre que nace de la mujer,
El seno, los pechos, los pezones, la leche del pezón, las lágrimas, la risa, el llanto, las miradas de amor, la amorosa inquietud, las erecciones,
La voz, la articulación, el lenguaje, el susurro, el grito,
El alimento, la bebida, el pulso, la digestión, el sudor, el sueño, caminar, nadar,
Porte de las caderas, saltar, recostarse, abrazarse, brazos que se curvan y aprietan,
El continuo movimiento de las comisuras de los labios y de los ojos,
La piel, la mejilla tostada, las pecas, el pelo,
La sensación curiosa de la mano al rozar la desnuda carne del cuerpo,
Los ríos incesantes del aliento, de la inspiración y la exhalación,
La belleza del talle y de las caderas, y más abajo, hasta las rodillas,
Las mínimas partículas rojas que llevo y que tú llevas, los huesos y la médula de los huesos,
La sensación deliciosa de la salud;
Afirmo que estas cosas no sólo son los poemas del cuerpo, sino también del alma,
Afirmo que son el alma.



(Traducción de J. L. Borges, Walt Whitman. Hojas de hierba. Editorial Lumen. Barcelona. 1991)




Ha llegado la hora de que me explique; pongámonos de pie - Walt Whitman

Ha llegado la hora de que me explique; pongámonos de pié.
Me despojo de lo conocido,
Y me lanzo con todos los hombres y mujeres hacia lo Desconocido.

El reloj indica los instantes - pero, ¿qué indica la eternidad?
Hemos agotado ya trillones de inviernos y estíos; Pero nos quedan aún otros trillones de trillones.

Los nacimientos nos han traído riqueza y variedad,
y otros nacimientos nos traerán más riqueza y variedad.

No llamo a ninguno grande ni pequeño,
Quien ha llenado su tiempo y su lugar es igual a otro cualquiera.

Soy el apogeo de las cosas logradas y contengo las cosas que serán.
Mucho tiempo estuve en brazos de las tinieblas –mucho tiempo.
Inmensa fue la gestación de mi ser,
Fieles y cariñosos los brazos que me ayudaron.

Los ciclos transportaron a mi cuna, remando sin cesar como alegres barqueros;

Para darme paso, las estrellas se apartaron de sus órbitas, y enviaron su influencia para que cuidase de lo que había de recibirme.
Antes de que yo naciera de mi madre, generaciones enteras me guiaron,


Mi embrión nunca estuvo adormecido, nada pudo oprimirlo.
Por él la nebulosa se condensó en un astro,
Los lentos estratos se acumularon para que reposara en ellos,
Una gigantesca vegetación le dio alimento,
Saurios monstruosos le transportaron en sus fauces y lo depositaron dulcemente.


Todas las fuerzas elementales trabajaron sin cesar para moldearme y deleitarme,
y ahora estoy aquí, en pie, con mi alma robusta.

Por la noche en la playa, solo,
Mientras la anciana madre la arrulla cantándole con voz apagada una canción,
Mientras veo brillar a las estrellas, pienso en la clave de los universos y en el futuro.
Una vasta similitud une todas las cosas,

Todas las esferas, las que han nacido, las que aún no nacen, las pequeñas, las grandes, los soles, las lunas, los planetas,
Todas las distancias del espacio, aún las más vastas,
Todas las distancias del tiempo, todas las formas inanimadas,
Todas las almas, todos los cuerpos vivientes diversos y de mundos diversos,
Todos los procesos gaseosos, líquidos, vegetales, minerales, los peces, los animales,
Todas las naciones, colores, sociedades primitivas, civilizaciones, idiomas,
Todas las identidades que han existido o pueden existir en este mundo o en cualquier otro,
Todas las vidas y muertes, todas las cosas pasadas, presentes y futuras,
Estas vasta similitud las alcanza a todas y las ha alcanzado siempre,
Y las alcanzará siempre, y las unirá y encerrará siempre.








Hojas de Hierba, Walt Whitman.

2 de diciembre de 2014

... a cada hombre y a cada mujer... (Walt Whitman)

Los mensajes de los grandes poetas a cada hombre y a cada mujer son: Venid a nosotros en condiciones de igualdad, sólo entonces podéis comprendernos. No somos mejores que vosotros; lo que nosotros abarcamos lo abarcáis vosotros; de lo que gozamos podéis gozar. ¿Habíais supuesto que sólo puede haber un Supremo? Nosotros afirmamos que puede haber innumerables Supremos, que uno no contrapesa a otro, como una vista no contrapesa a otra..., y que los hombres sólo pueden ser buenos o magnánimos por la conciencia interior de su supremacía. 

¿En qué creéis que consiste la grandiosidad de las tempestades y desmembraciones, y de las más mortíferas batallas y naufragios, y de la más violenta furia de los elementos, y de la fuerza del mar, y de la actividad de la naturaleza, y de la agonía de los deseos humanos, y de la dignidad, y del odio, y del amor? 

En aquello que hay en el espíritu y aire: Enfureceos, agitaos, yo, dueño, ando aquí y en todas partes, dueño de los espasmos del firmamento y del destrozo del mar, dueño de la natuzaleza y de la pasión y de la muerte, y de todos los terrores y de todo dolor. 



Prologo de Hojas de Hierba, Walt Whitman.  
(Traducción de Francisco Alexander, Ed. Tesys, 1986).