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8 de diciembre de 2011

SONREÍR


La vida está llena de sufrimiento, pero también está llena de muchas maravillas, como el cielo azul, el sol brillando, los ojos de un bebé. El sufrir no es suficiente. Debemos también tocar las maravillas de la vida. Están dentro y alrededor de nosotros, en todas partes y todo el tiempo.

Si no estamos felices, si no estamos en paz, no podemos compartir paz y felicidad con los demás, incluso con aquellos que queremos, con los que viven bajo nuestro propio techo. Si tenemos paz, si estamos contentos, podemos sonreír y florecer como una flor, y todos en nuestra familia, en nuestra sociedad entera, se beneficiarán de nuestra paz.
Acaso tenemos que hacer un esfuerzo especial para disfrutar la belleza del cielo azul? Acaso tenemos que practicar para poder disfrutarlo? No, simplemente lo disfrutamos. Cada segundo, cada minuto de nuestras vidas puede ser así. Sin importar donde estemos, en cualquier momento, tenemos la capacidad de disfrutar el sol, la presencia de cada uno, incluso de la sensación de respirar. No tenemos que ir a China para disfrutar del cielo azul. No tenemos que viajar al futuro para disfrutar nuestra respiración. Podemos estar en contacto con estas cosas ahora mismo. Sería una pena si sólo nos diéramos cuenta del sufrimiento.
Estamos tan ocupados que casi no tenemos tiempo, incluso en nuestro propio hogar, de mirar a las personas que queremos y de vernos a nosotros mismos. La sociedad está organizada de tal manera que incluso cuando tenemos tiempo libre no sabemos cómo utilizarlo para volver a estar en contacto con nosotros mismos. Tenemos millones de maneras de perder este tiempo precioso –prendemos el televisor o cogemos el teléfono, o prendemos el auto y vamos a algún lugar. No estamos acostumbrados a estar con nosotros mismos y actuamos como si no nos gustásemos y estuviésemos tratando de escapar de nosotros mismos.
Meditación es darnos cuenta de lo que está sucediendo –en nuestros cuerpos, en nuestros sentimientos, en nuestras mentes y en el mundo. Cada día 40,000 niños mueren de hambre, tenemos guerras y sufrimiento. Sin embargo, la salida del sol es hermosa, y la rosa que floreció esta mañana es un milagro. La vida es ambas, terrible y maravillosa. Practicar meditación es estar en contacto con ambos aspectos. Por favor no pensemos que tenemos que estar solemnes para poder meditar. De hecho, para meditar bien tenemos que sonreír un montón.
Recientemente estaba sentado con un grupo de niños, y un niño llamado Tim estaba sonriendo hermosamente. Le dije “Tim, tienes una sonrisa muy bella” y él respondió “gracias”. Yo le dije, “no tienes que agradecerme a mí, yo tengo que agradecerte a ti. Debido a tu sonrisa, haces que la vida sea más bella. En vez de decir gracias deberías decir de nada.”
Si un niño sonríe, si un adulto sonríe, eso es muy importante. Si en nuestra vida diaria podemos sonreír, si podemos estar en paz y contentos, no sólo nosotros mismos sino todos se beneficiarán de ello. Esta es la manera más básica de trabajar por la paz. Cuando veo a Tim sonriendo yo me siento muy contento. Si es consciente de que está ayudando a los otros a estar contentos, él podría decir “de nada”.
De tiempo en tiempo, para recordarnos a nosotros mismos de relajarnos y calmarnos, de estar en paz, podríamos desear tomar un tiempo aparte para un retiro, un día de silencio, donde podamos caminar despacio, sonreír, tomar té con un amigo. Durante la meditación caminando, durante el trabajo de cocinar y cuidar el jardín, durante la meditación sentados, en todos los momentos de nuestro día, podemos practicar el sonreír. Al comienzo podemos encontrar difícil el sonreír, y tenemos que pensar por qué. Sonreír significa que somos nosotros mismos, que tenemos soberanía sobre nosotros y que no estamos cayendo en el olvido. Esta sonrisa se puede ver en los rostros de los Budhas y bodhisatvas.
Este es un poema para meditar de tiempo en tiempo mientras respiramos y sonreímos.
Inhalando, calmo mi cuerpo.
Exhalando, sonrío.
Morando en el momento presente,
sé que es un momento maravilloso.
“Inhalando, calmo mi cuerpo.” Cuando inhalamos recitamos mentalmente esa línea y sentimos cómo la respiración calma nuestro cuerpo, calma nuestra mente.
“Exhalando, sonrío.” Conocemos los efectos de una sonrisa. Una sonrisa puede relajar todo nuestro sistema nervioso. Una sonrisa nos hace dueños de nosotros mismos. Es por eso que los Budhas y bodhisatvas están siempre sonriendo. Cuando sonreímos, nos damos cuenta de la maravilla de una sonrisa.
“Morando en el momento presente,” Mientras estoy sentado aquí no pienso en otro lugar, en el futuro o en el pasado. Me siento aquí y sé donde estoy. Esto es muy importante. Pretendemos estar vivos en el futuro y no en este momento. Decimos, “espera a que termine mis estudios y entonces estaré realmente vivo.” Cuando terminamos los estudios nos decimos a nosotros mismos, “cuando consiga un trabajo podré estar realmente vivo.” Y luego del trabajo, el auto y luego del auto, la casa. No somos capaces de estar vivos en el momento presente. Solemos posponer el sentirnos vivos para el futuro, el distante futuro, no sabemos cuándo. 
Ahora es el momento de estar vivos o no estaremos vivos en nuestra vida entera. Entonces, la técnica, si es que hablamos de una técnica, es “estar” (ser) en el momento presente, estar consciente de que estamos aquí ahora y que el único momento para estar vivos es el momento presente.
“Sé que es un momento maravilloso.” Éste es el único momento que es real. Estar aquí y ahora, y disfrutar el momento presente es nuestra tarea más importante. 
Me calmo, 
sonrío, 
momento presente, 
momento maravilloso.
Espero que practiquen y disfruten esta meditación.
Aun cuando la vida es dura, aun cuando algunas veces es difícil sonreír, debemos tratar. Del mismo modo, cuando le decimos a alguien “buen día”, debe de ser un verdadero “buen día”. (Expresamos nuestro deseo y nuestra intención, no “buenos días”).
Si nos sentimos tristes debemos ser capaces de sonreírle a nuestra tristeza, porque nosotros somos más que nuestra tristeza. Un ser humano es como un televisor con miles de canales. Si ponemos el canal de Buddha, somos Buddha. Si ponemos el canal de la tristeza, somos la tristeza. Si ponemos una sonrisa, somos realmente la sonrisa. No podemos dejar que un solo canal nos domine. Tenemos la semilla de todas las posibilidades dentro de nosotros, y tenemos que tomar la situación en nuestras manos para recuperar nuestra soberanía.
Cuando nos sentamos pacíficamente, respirando y sonriendo con atención, somos nuestro verdadero ser y tenemos soberanía sobre nosotros mismos. Cuando nos abrimos a un programa de televisión, permitimos que el programa nos invada. Algunas veces es bueno, pero usualmente es pura bulla. Nos sentamos, prendemos la tele y permitimos que un programa basura nos invada completamente. Incluso si nuestro sistema nervioso está sufriendo, no tenemos el coraje para pararnos y apagar el televisor, porque si lo hacemos tendremos que retornar a nosotros mismos.
Meditación es lo opuesto. Nos ayuda a retornar a nuestro verdadero ser. Practicar meditación en nuestra sociedad es difícil. Todo parece trabajar en concierto para tratar de alejarnos de nuestro verdadero ser. Tenemos miles de cosas y distracciones que nos ayudan a alejarnos de nosotros mismos. Practicar meditación es darse cuenta, sonreír, respirar. Esto está en el lado opuesto. Regresamos a nosotros mismos para poder observar lo que está pasando, porque meditar significa darse cuenta de lo que está pasando. Lo que está pasando es muy importante.
En cada mujer, en cada hombre, hay una capacidad de despertar, de entender y de amar. No hay nadie que no posea esa capacidad. Algunas personas permiten que se desarrolle y otras no, pero todos la poseemos. Esta capacidad de despertar, de estar conscientes de qué está sucediendo en nuestros sentimientos, en nuestro cuerpo, en nuestras percepciones y en el mundo se le llama naturaleza de Buddha, la capacidad de entendimiento y amor. Ya que el bebé de ese Buddha está dentro de nosotros, debemos darle una oportunidad. Sonreír es muy importante. Si no podemos ser capaces de sonreír, entonces el mundo no tendrá paz. La capacidad de llevar paz al mundo está en nuestra capacidad de sonreír, respirar y estar en paz.
(Thich Nhat Hanh, Suffering is not enough)