26 de enero de 2012

¿Qué es la represión?


La represión es vivir una vida que no te corresponde. La represión es hacer cosas que nunca has querido hacer. La represión es ser la persona que no eres. La represión es una manera de destruirte. La represión es un suicidio, muy lento por supuesto, pero es un envenenamiento lento y certero. La expresión es vida; la represión es suicidio.
Este es el mensaje del tantra: no vivas una vida de represión; de lo contrario, no vivirás. Vive una vida de expresión, de creatividad, de alegría. Vive de la forma que la existencia (Dios) ha querido que vivas, vive de forma natural. Y no tengas miedo de los sacerdotes.
Hazle caso a tus instintos, hazle caso a tu cuerpo, a tu corazón, a tu inteligencia. Confía en ti mismo, ve a donde quiera llevarte tu espontaneidad, y no habrá pérdida. Y fluyendo espontáneamente con tu vida natural, un día te encontrarás a las puertas de lo divino.
La represión es una manera de evitar los riesgos. Por ejemplo, te han enseñado que no tienes que enfadarte, y crees que la persona que nunca se enfada deberá ser inevitablemente muy cariñosa. Te equivocas. La persona que nunca se enfada tampoco es capaz de querer. Van unidos, juntos en el mismo lote.
El hombre que ama de verdad a veces estará muy enfadado. Pero su enfado es hermoso, surge de su amor. Su energía es caliente, y no te sentirás herido por su rabia. De hecho, le agradecerás que estuviera enfadado. ¿Lo has observado? Cuando quieres a alguien y haces algo, si esta persona se enfada mucho, si francamente se enfada, se lo agradecerás porque te quiere tanto que puede permitirse el enfadarse contigo. ¿Por qué si no? Si no quieres afrontar el enfado, te comportas con cortesía. Cuando no quieres afrontar nada, cuando no te quieres arriesgar, sigues sonriendo. No importa.
Si tu hijo está a punto de saltar al abismo, ¿podrás resistir sin enfadarte? ¿No gritarás? ¿No estarás a punto de estallar? ¿Seguirás sonriendo? Es imposible.
Cuando amas, puedes enfadarte. Cuando amas, puedes permitírtelo. Si te amas (y esto es algo esencial en la vida; de lo contrario, te la perderás) no serás represivo, serás expresivo con todo lo que te trae la vida. Lo estarás expresando, su alegría, su tristeza, sus altos, sus bajos, sus días, sus noches.
Pero te han educado para ser falso, te han educado para que seas un hipócrita. Cuando estás enfadado sigues sonriendo con una sonrisa postiza. Cuando estás enfurecido, reprimes tu rabia. Cuando te sientes sexual, lo reprimes. Nunca eres fiel a lo que sientes.
La sociedad ha hecho una gran jugada, ha enfrentado a todo el mundo consigo mismo. Así que estás luchando contigo mismo continuamente. No te queda energía para hacer otra cosa. ¿No has podido comprobar que te ocurre esto? Estás continuamente luchando. La sociedad te ha dividido, y eres una persona disociada: te ha vuelto un esquizofrénico y te ha confundido. Eres un barco a la deriva. No sabes quién eres, no sabes dónde vas, no sabes qué haces aquí. En primer lugar, ni siquiera sabes por qué estás aquí. Te ha confundido de verdad.
Y de esta confusión surgen los grandes líderes: Adolf Hitler, Mao Zedong, Joseph Stalin. Y de esta confusión nace el papa del Vaticano, y de esta confusión surgen mil y una cosas. Pero tú eres destruido.
El tantra dice: sé expresivo. Pero recuerda, la expresión no significa irresponsabilidad. El tantra dice: sé expresivo con inteligencia y no perjudicarás a nadie. Un hombre que no se hace daño a sí mismo no puede hacerle daño a nadie. El hombre que se perjudica a sí mismo es, en cierto modo, peligroso. Si ni siquiera está enamorado de sí mismo, es peligroso: es capaz de hacerle daño a cualquiera. De hecho, lo hará.
Si estás triste, deprimido, lograrás que la gente que está a tu alrededor esté triste y deprimida. Cuando estás feliz te gustaría crear una sociedad feliz, porque la felicidad sólo puede existir en un mundo feliz. Sí vives con alegría querrás que todo el mundo sea feliz: esto es la auténtica religión. Bendices a toda la existencia con tu propia alegría.
(Osho. El libro del hombre) 



9 de enero de 2012

Percepción


Toda percepción, aunque sea muy dura de aceptar, ayuda. Aunque vaya en contra de nuestros principios, eso también ayuda. Aunque destroce el ego, nos ayuda. La percepción es nuestra única amiga.

Uno debería estar preparado para ver cada hecho, sin tratar de racio­nalizarlo de ninguna manera. De esa percepción ocurren muchas cosas. Pero si no habéis captado la primera percepción sobre el asunto, os sen­tiréis confusos y desconcertados. Habrá muchos problemas, pero ningu­na solución a la vista, porque desde el primer paso no se ha aceptado una verdad. De modo que estáis falsificando vuestro propio ser.
Hay muchas personas que tienen muchos problemas, aunque esos problemas no son reales. El noventa y nueve por ciento de los proble­mas son falsos. De modo que si no se solucionan, os encontráis en apuros, y aunque se solucionen, no sucederá nada porque no son vuestros verdaderos problemas. Cuando hayáis solucionado algunos problemas falsos, crearéis otros. De manera que lo principal es penetrar en lo que es el problema real y verlo como es.
Reconocer lo falso como falso es el comienzo de la visión de ser capaz de ver la verdad como verdad. Reconocer lo falso como falso es lo primero. Entonces uno puede ver cuál es la verdad.

Osho

31 de diciembre de 2011

Fin y principio de año...

Hola:

El fin del año se acerca y también el comienzo del 2012… tiempo de enmiendas, de propósitos, de reflexiones y comienzos. 

Así que me gustaría despedir este 2011 que ha sido tan intenso y dar la bienvenida a lo nuevo… deseando que sea ...mejor. 

Este año que acaba hemos visitado médicos, hospitales, amigos enfermos, hemos dicho adiós a quienes ya no estarán más con nosotros; hemos llorado, perdido la paciencia, incluso sangrado, y hemos sentido miedo, a la soledad, a la carencia, a tantas y tantas cosas… 

Entre todas esas cosas, decir también que, pese a (y por)  los médicos y hospitales que hemos visto, seguimos aquí (de momento al menos), seguimos teniendo grandes amigos con quienes compartir momentos y emails, podemos recordar a quienes se fueron y estar contentos porque dimos la bienvenida también a nuevas generaciones, y nosotros estamos aquí: vivos, respirando, rezando, agradeciendo. Hemos llorado y perdido más que la paciencia, pero aprenderemos la lección, y de nuestras heridas resurgiremos con más fuerza, sin tanto miedo, o con el mismo, pero con más atrevimiento, porque no se puede ser valientes sin sentir miedo… 

Para este año tan señalado, ATRÉVETE, ATRÉVETE Y ATRÉVETE  aún más… ya que el tiempo pasado es tiempo perdido y solamente podemos ir adelante, con confianza: el Universo conspira para cumplir nuestros sueños.

1000 bendiciones

29 de diciembre de 2011

Recuerda la clara luz...

‎"Recuerda la clara luz, la pura clara luz de la que proviene todo el universo, a la que regresa todo el universo. La naturaleza original de nuestra mente, el estado natural del universo inmanifiesto.Sumérgete en la clara luz. Confía en ella, únete a ella. Es nuestra verdadera naturaleza, es nuestro hogar. Las visiones que experimentamos existen en el seno de nuestra propia consciencia. Las formas que adoptan están determinadas por nuestros anteriores apegos, nuestros antiguos deseos, nuestros miedos pasados, nuestro anterior karma.
No importa lo aterradoras que puedan ser algunas de ellas, no pueden hacernos daño. Deja que atraviesen tu conciencia. Con el tiempo desaparecerán. No hay necesidad de liarse con ellas, no hay necesidad de verse atraído por las bellas visiones, ni necesidad de sentir repulsa por las terroríficas; no hay necesidad de apegarse a ninguna de ellas. Dejémoslas pasar. Si nos implicamos con dichas visiones vagaremos mucho tiempo confusos. Por lo tanto, dejémoslas pasar por nuestra consciencia como nubes por un cielo vacio.
Básicamente, no tiene más realidad que esto. Si nos asustamos o confundimos, siempre podemos llamar a un ser luminoso en el que confiemos, para que nos proteja y guíe".

(Bardo Todol. Padmasambhava).




22 de diciembre de 2011

Nochebuena



Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
-Decile a... -susurró el niño-
Decile a alguien, que yo estoy aquí.

(El libro de los Abrazos, Eduardo Galeano)